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domingo, 3 de mayo de 2015

¿Performarse?... Necesitamos una "actitud auto-formativa"





Muy interesante.  Hoy día, quienes somos parte del mundo educativo vivimos experiencias de medición de todo, porque como dice este sociólogo estamos en la era del número, avasallados por la idea de medirlo todo y desde ahí hablar de parámetros de progreso o no. Y esto lleva a comparaciones entre lo esperado y lo logramos hacer, pues obviamente somos más que un dato, y no puede medirse todo, y este elemento nos demanda una actitud de sujeto, no sólo de asumir nuestro frío rol.

La lectura numérica, dice nuestro autor, tiende a minimizarnos, nos aniquila, nos muestra de un cierto modo diciendo que nos hacemos lo que debemos, que somos incapaces.  Su propuesta es que nos coloquemos frente a ese dato pensándonos, siendo uno mismo, hacerse preguntas ¿por qué se afirma esto? ¿Cómo llegué a aquí con esta resultado? ¿Qué se me pedía, por qué? ¿Era lo mejor, puedo hacer otra cosa? Es decir colocarse como sujeto y “performarse”, que el término si no me gusta nada, pero da entender que necesitamos hacer algo frente a esos datos que refleja esta tendencia imparable de medirlo todo que está fuera de control, pero nosotros podemos hacer algo ante ello, ser sujetos, pensar esos datos y volverlos a nuestro favor creciendo, construyendo una postura, lo cual es un movimiento en nosotros que no aniquila, sino nos coloca como profesionales con opinión, decisión y capacidad de cambio, nos hace vivir con prudencia y paciencia  la adversidad.  Estas ideas me agradan

Y también me parece muy buena su reflexión sobre la educación privada, en ella aporta pistas para entender cómo vamos entrando inexorablemente a esos procesos de economización de la educación y me hace preguntar ¿Y cómo la vamos enfrentar?  Solo con ¡No a la educación privada!, ¡No a la privatización! obnubilados por el pasado. Él nos dice que necesitamos reflexionar esta nueva circunstancia propia de nuestra época, inédita, en la que ya estamos en la globalización, no hay retroceso, y la educación, día a día se impregna de sus atmósferas, por ello se torna día a día una mercancía, un producto que se vende, se gana o no él, como sucede en todo negocio, y esto es de los más normal en el mundo de la economía, pero no lo es desde los preceptos de la educación paidéica, y si nosotros, los educadores, no discutimos esto,  solo actuaremos reaccionariamente defendiendo algo sin lugar hoy.  

Comparto su mensaje, definitivamente necesitamos “performarnos”, esto es, si lo entendí bien, crecer desde mí mismo al ser sensible a la realidad que me rodea, cambiar por la necesidad del cambio social, pero no por imposición, sino porque se asume uno como parte de ese sistema cambiante.

Pero desde un enfoque epistémico-pedagógico, ideas en las que me he formado, diría, necesitamos vivir en el “reto de la auto-formación”, donde la formación la entiendo como un “vivir en el límite de la experiencia”, siempre haciendo algo porque se es  consciente de que uno mismo es movimiento, cambio, que somos realidad subjetiva en la realidad social; por tanto, todo es dinamismo, movimiento y se trata simplemente de estar moviéndose, se trata de asumir que somos tiempo, espacio, procesos, y que siempre aportamos algo al mundo del cual somos parte, y con ello, construimos la historia desde el más insignificante acto de la vida cotidiana, como diría nuestro gran epistemólogo chileno, Hugo Zemelman Merino.  

Pero esta  auto-formación se necesita como un acto consciente sobre uno mismo, orientándola hacia lo más excelso de lo humano contenido en nosotros, desplegar bien este movimiento natural que somos por el hecho de existir.

viernes, 1 de mayo de 2015

Este poema entre otros, merece ser cantado...



¿De qué se nutre la nostalgia?
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel.

              Mario Benedetti.

Si bien este poema nos coloca en el pasado, donde hubo algo inolvidable que ahora en el presente nos hace sentir un dolorcito por su falta, también logró armar este otro verso que dice:

“El futuro no es
una página en blanco
es una fe
de erratas.”
         Mario Benedetti.


Ideas que llena de esperanza, y uno se puede quedar soñando en nuevos tiempos donde podemos hacer mejores cosas que nos rescaten de sentirnos perdidos en el mundo. 

Cierro con este último poema  (uno no puede decir cuál es el preferido ante tanta belleza de ideas que secuestran el pensamiento dependiendo de cómo nos sintamos, por eso no puedo haber en el caso de los buenos poetas, un poema preferido)...

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
                          y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
                      viceversa.
Mario Beneddeti...

 Que expresa lo contradictorios que somos, lo cual nos inmoviliza...



martes, 28 de abril de 2015

¿Se puede remunerar adecuadamente algo que se materializa en el futuro? la formación...



El problema de la condición laboral de los maestros es una situación histórica, siempre ha sido una profesión sub-reconocida ¿por qué será? es una pregunta que siempre me ha inquietado y no sin el riesgo de equivocarme, pienso que se debe al mundo instrumental en la cual se oficializa esta profesión, pues antes era una tarea individual, tutoral, dependiendo de un mecenas y dirigida a personas que podían pagar algo por la cultura que un docente compartía con ellos. Pero con el advenimiento de la era moderna, el surgimiento de la escuela y la construcción del estatuto maestro, éste quedó atrapado en la lógica del poder, del estado, y se le otorgó un salario a su trabajo por trasmitir la cultura dominante, de socializar a las personas de acuerdo a lo que se necesita para el funcionamiento de la sociedad, y eso hacemos históricamente, y sin saber cómo igual fuimos formados en esa lógica, pero no por ello sentimos la indiferencia de una sociedad que no valora nuestra tarea ¿por qué?

Considero que se debe a que los maestros hacemos esta tarea encomendada en tiempo presente, pero sus resultados se aprecian en el futuro, es decir, cuando la mente y el espíritu del sujeto en formación se coloca en el mundo social, para aportar algo de lo esperado, y en esto se ven contradicciones, no se ve lo esperado, lo cual no se entiende pues no se toma en cuenta que no solo participa el educador en la formación de las personas, sino que es toda la sociedad, donde habitan cosas indeseables o inesperadas, y de todo esto nuestro sujeto en formación se impregna dando lugar a una formación que a veces riñen con lo que el maestro intentó formar, entonces el producto formado por así llamarle emerge no como el perfil esperado.  Por tanto, no se puede aquilatar lo que hizo exactamente el maestro, por tanto, ¿cómo pagar bien lo que es tan difícil de mirar en la realidad?

Esto no es extraño en una sociedad que se finca en lo material y es ciega para mirar los procesos humanos y concretos que la docencia activa en las personas. Pienso que esta pueda ser una de las causas de la poca correspondencia entre la tarea profesional de los educadores y la contribución salarial de la que es objeto, siempre mínima...

Hay que seguir pensando y buscar explicaciones que nos ayuden a exigir lo que dignamente merecemos, pero que a mi ver necesita ir más por la reflexión, la formación, por lo que sabemos hacer, usar la cabeza para hacer lo que afirma John Holowey,  “cambiar sin tomar el poder” pues nos s trata de exigir lo que no se entiende y por tanto no se nos quiere dar.  Nadie entiende por qué las huelgas, los paros, estamos hablando lenguajes distintos, ¿Qué se necesita? Talvez  reconstruirnos mejor, hacernos de estrategias para re-colocarnos en el mundo y ocupar el lugar que merecemos al saber hablar sobre nuestra materia de trabajo defendiéndola de las miradas recortadas e instrumentales, hacer que se entienda, que se valore esto que necesitamos saber hacer: formar personas para el futuro que inexorablemente viene.


Este es el valor que necesita ser remunerado adecuadamente, esta capacidad utópica de estar allá, pero haciendo aquí la tarea en tiempo presente, formar personas vitales, fuertes, seguras, atentas y capaces de construir más futuro... Esto definitivamente, vale mucho, no hay dinero que alcance para cubrirle, y sí, esperamos un acercamiento económico cuando menos, que se nos otorgue eso que nos permita vivir con dignidad y con orgullo sobre esto que solo nosotros sabremos hacer.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Nadie.... excelente interpretación.




Tengo olvidado mi blog... 

Y hay tantas ideas por explorar... me gusta escribir, jugar con el lenguaje, explorar ideas, emociones, pero ahora estoy algo ocupada haciendo que otros escriban. 
Por eso, sólo dejo apuntadas aquí dos ideas por desarrollar en cuanto exista ese espacio de tiempo añorado: Somos únicos, y a veces somos capaces de sentirnos en esos planos de la mismidad, en algo muy hondo, no en lo superficial, no como cuenta Sábato sobre ese ser que va en tubos de cristal y que por ello solo logramos vernos y mirarnos, pero sin tocarse, ni compartir algo muy único, que existe de manera distinta en dos o más... 
Dice Bachelard, cuando lee y releo el libro amado, es porque le habla a algo de mi ser, algo así, pues algo así esto de sentir a las personas, por eso no con todas tenemos una profunda relación, somos selectivos... 
Y...Aunque esas personas nos lastimen, cuando somos sensibles a su autenticidad, cuando les hemos conocido en ese lugar donde somos únicos, no podemos ser indiferentes pese a sus "desvíos existenciales"... siempre los acogemos ¿será?... para pensar... 
Y sigo con lo que estoy...

domingo, 23 de noviembre de 2014

Hoy me atrevo a reflexionar sobre la infidelidad como des-filia....


Esta canción me vuelve a una situación personal, de la que poco hablo, que poco hago lenguaje, pero que está ahí, siempre presente, llena de preguntas... la melodía que aquí comparto, me lleva a pensar que el amor es una "filia", es decir, una predisposición amorosa hacia otra persona, es natural y ese otro es una prioridad en nuestros afectos, nada se cruza en ella, es fuerte, profunda, no se piensa, solo se existe llena de gozos, de situaciones conflictiva que se busca resolver, ahí, todo se salva, todo es una promesa... Cuando una piensa en el amor filial a los hijos lo entiende mejor, pero igual, sucede en el amor filial entre las parejas, aunque ésta es más endeble, la sostiene un hilo en medio de mucho “filos” que si no se cuidan, la rompen.
Siempre que escucho esta melodía, me lleva a pensar en el difícil problema de alimentar un compromiso filial de amor con otra persona, lo que llamamos fidelidad, siempre en riesgo, pues de repente, uno de los implicados en la relación puede encontrarse con otra persona, quien igual, guiada por lo que “siente”, no reflexiona sobre el respeto, no piensa en ese cuidado que merece la “relación hecha” entre dos personas, y ambas, de manera "pasional irreflexiva", se adentran por una complicidad lastimosa, donde nadie sale bien librado; ese estado emocional que comparten  lleva a los otros implicados a un segundo plano, y ellos, al sufrir un desplazamiento, sufren pues se saben poco o nada importantes para ese ser amado, se saben desechables...y se rompe la filia amorosa en medio de una hecatombe existencial. 
Este rompimiento de lo filial, se puede dar de otras maneras, puede suceder lo mismo cuando el otro amado,  a quien le confiaste un afecto, y de quien esperabas lo mismo, no lo hace, se desconecta de ti, y no sabes cuándo y  cómo, sólo sientes que ya no eres su prioridad, sabes que ha dejado de pensar en ti, que ya no quiere permanecer a tu lado,  y se vuelve  indiferente, ajeno a tu vida, pues su atención en otras cosas, y decide romper su filia contigo, se vuelve infiel de otra forma, tal vez más difícil de comprender, porque sucede en él  mismo, donde uno mismo ha sido su  rival al no estar a la altura de la filia del otro, algo pasó y no sabes que fue.
Hoy día, a la vuelta de los años, y sobreviviente de estas experiencias, creo saber más de esto, y con lo que sé, no culpo, pero llego a preguntarme ¿y si yo hubiera sido la que rompe esa filia? ¿Yo sería infiel? de alguna de esas formas descritas?  No lo sé, cuando he estado en esa situación, cuando alguna vez –cuando eran más joven-  alguien se acercó a mí,  casado, recuerdo haberlo evitado, no caí en esa tentación, pero tal vez no lo desee...no lo sé, pero me pudo haber pasado. Ahora bien, me sostengo en mis compromisos, pero también sé que sostenerse en ellos demanda mucho, y a veces, mejor desistimos, no podemos con eso y nos alejamos como opción, donde nada se puede hacer.
Y en esto, no se trata de buscar culpables y víctimas, pero sí aclararlo de alguna forma ¿Por qué se rompen las filias? La respuesta que he construido para superar estas experiencias que han dejado fuertes y profundos estragos en el ámbito íntimo, de los cuales siempre es difícil recuperarse, la sensación de sentirse como alguien incapaz de provocar una relación filial duradera con un "otro" destruye, quien sufre el abandono, puede pensar que es incapaz de activar afectos, y eso daña el espíritu, provoca una inseguridad patológica de la cual es difícil salir, y siempre existe ese dolor calladito, que cualquier letra de canción, como ésta, trae al primer plano de la conciencia.
Lo bueno de esto, es poder pensarla, leer, formarse es lo mejor, crecer para mirar distinto eso que nos aqueja.  Así que después de mucho revisar, reflexionar este asunto personal, veo a la “infidelidad” como una situación a la manera de Jasper, (situaciones límites como son la muerte, un nacimiento, el enamoramiento, etc.), son eventos que suceden de manera inevitable, asaltan, no se esperaban, de repente está ahí y no hay más que hacer, sólo vivirlas; pero al hacerlo, quienes las viven, se sitúan en un escenario con un rol inevitable, tiene que hacerse, pues son situaciones existenciales donde no tenemos recursos claros para resolverlas, nos sorprenden y nos orillan a actuar guiados más por el lado emocional, gana el sentir sobre el pensar...y ahí, medio ciegos vamos dando de tumbos, tomando decisiones en medio de sensaciones encontradas.
En todo esto, el razonamiento está ausente, entonces nos gobiernan las emociones del momento; no se no mira más que ese presente, que se torna eterno,  y de acuerdo a Maffesoli, se le convierte en un momento existencial único e irrepetible donde uno se estaciona, ahí, guía una subjetividad atrapada en el instante que se desea siempre esté ahí, y construyen justificaciones para permanecer ahí, exaltados al máximo... Un libro muy bonito de él, lo explica muy bien, "El instante Eterno" (aquí se le puede descargar: http://historiaiuna.com.ar/wp-content/material/2011_maffesoli_instante_eterno.pdf) es lo pasional con toda su fuerza, más en estos tiempos dionisíacos, posmodernos, como afirma.
Ahora, con otra mirada producto de mi propio movimiento como sujeto, puede situarme mejor en estas experiencias, para comprender algo más, y sin justificarlas, pienso en el valor de lo ético, ese respeto que se merece el “otro” que es como yo, un ser sensible, y que me exige cuidarlo, no dañarlo con mis actos desde lo cuales, sin saberlo, puedo romper filias, afectos importantes para la existencia.  
Por tanto, sostenerse en las filias hacia los otros o romperlas -pues nada es eterno-, nos exige a las personas fortalecer nuestro aspecto ético, que tiene que ver con reflexionar ese instante que se quiere eternizar, y para reflexionar “eso” que se experimenta como el placer o sufrimiento eterno, necesita formar más nuestra capacidad de pensar, pues permite colocar en su justo lugar de la conciencia eso que nos aqueja para verlo como un fenómeno no único, sino como un evento entre muchos de la vida, así, se ayudará valorar, a tomar decisiones más conscientes y responsables.
Cómo educadora, como formadora de otros, –ahora de chicos y de grandes como me dijo una alumna de maestría-, me he preocupado por estimular la capacidad de pensar, ya que mucho se puede hacer para que el ser-hacer del humano trabaje mejor sus filias, es decir, sea capaz de “gobernar” su lado pasional, sin destruirlo como afirma Victoria Camps, pues se podrá mirar su mundo interior y decidir mejor esos rumbos desordenantes que de repente se nos abren, siempre con ese cuidado amoroso hacia los otros, fortaleciendo el lazo social.
Dice al respecto Hugo Zemelman –recuperado de Unamuno-, “pensar los sentimientos, sentir lo pensamientos”... Si logramos hacer esto, tomaremos decisiones más humanas, logrando así las mejores filias hasta en las situaciones inevitables de la existencia, que siempre bordean nuestro caminar por la vida, como es el caso de la infidelidad, ese suceso que asalta de repente la existencia, ya que después de ella, nada es igual.  
Es prioritario fortalecer nuestro pensar-sentir, para que esos sucesos inevitables de la  vida que a diario nos asaltan, sean recibidos con una actitud más pertinente, y salir de ellos, lo menos lastimados.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Hermoso poema cantado... ¡Qué bello poder pedagógico de la poesía!







Linda la metáfora del poeta y linda la interpretación cantada y lindo quien canta este bello poema, uno de mis cantantes intérpretes  y compositor favoritos, todo un ejemplo de vida...
Recuerdo que mi hijo una vez comentó, ya hace un tiempo ¿qué andas escuchando mamá? bueno, me alegré de que escuchara el poema cantado, la música no le fue indiferente; entonces le  aclaré que se trataba de un bello poema de Benedetti, y eso fue bueno, ya sabe la calidad de letras este cantante tan escuchado por mí, hasta fuimos a ver su reciente concierto (nunca me dijo si le gustó o no, pero fue)....

Y me quedo pensando... Es una gran tarea lograr que nuestros jóvenes, nuestro niños, aprendan a escuchar estas bellas metáforas de los poetas en estos tiempos tan materialistas, mercantilizados; evitar que las vean como algo cursi y se nieguen a sentirlas, pues es de suyo importante, ya que como comenta Bachelard, las metáforas son imágenes que solo se pueden sentir y dejar que inunden de algo nuestro espíritu, sin explicación, pues si las explicamos se pierden entre las palabras, las desarmamos, pues la sensación es personal, solo cada uno sabe que siente ante cada metáfora poética, esa bellas frases sólo son para escucharse y llenarse de emoción, de recuerdos, de impulsos, de "algo" que fortalece el espíritu humano, por eso hay que leer buena poesía para crecer imágenes y tener entonces más recursos para estar en este "duro deseo de durar", como lo plantea otro otro gran poeta Paul Éluard (Le dur désir de durer), otra bella metáfora, que igual, nadie puede explicar, solo se puede sentir...

Insisto, este es el bello poder pedagógico de la poesía...


martes, 14 de octubre de 2014

"Cuando la poesía abre la puerta es como cambiarse de mundo" Mario Benedetti

El corazón empieza bajo la tierra de Roberto Juarroz. 

El corazón empieza bajo tierra,
pero acaba en tus labios y en los míos.
La muerte entonces duda en las cornisas
y una convalecencia de ojos largos
desprende las arrugas del temblor.

No hay que negar que eso nos salva,
pero entre tantas cosas tan perdidas
no es posible aceptar la salvación.

Y las manos, sin darse cuenta aprenden
el gesto incorregible
de volver a enterrar el corazón.


¡Qué desesperanza connota este bello poema… ¡  Dice Benedetti que un poema es como una  puerta que se abre  colocando (no dice si quien lo escribe o quien lo lee)  frente al tiempo,  pone frente a la memoria y genera una  lucidez siempre marcada por la propia historia, afirma  que es como cambiarse de mundo,  esto lo dice en el poema “Cuando la poesía”, en Biografía para encontrarme (bueno, así lo interpreto…) , y aquí, Juarroz, un  poeta igualmente  importante expresa ideas profundas que hablan de nuestra tan  “fallida naturaleza humana”, siempre un poco ciega, anulada en sus potencias sensi-pensantes por estos tiempos tan errados orientados por el pragmatismo, utilitarismo, la eficiencia, el tener más que ser, lo cual nos lleva como zombies, desarmados a caminar por senderos vaciados de esperanza, que es cambiada por placeres fugaces que nunca satisfacen y enceguecidos seguimos buscando de un  modo tal, que se nos escapa la utopía, la fe, el amor...   
Un poema como éstos, aprieta el corazón, sacude, y siempre hace pensar algo, lleva a sentir algo, permite decidir, optar hacia algo distinto de eso que de repente tomamos conciencia y necesitamos...  Este es el valor pedagógico de la poesía, pienso, yo.
Por eso tal vez,  no hay un día que no lea alguno o algunos, no puedo iniciar mi tarea cotidiana como maestra sin algo que ayuda a recordarme a recordar mi lugar, y salir por estas puertas buscando otros mundos donde se puede soñar, imaginar algo distinto, y así volver nutrida a iniciar esta jornadas de trabajo, que agotadoras, instrumentales, cargadas de exigencias,  necesitan de este dejo de esperanza para llenarlas de vitalidad, de sentido, de vida, pues la docencia, le escuché a una mis alumnas este sábado apenas, decía, es una promesa, (idea recuperada de María Zambrano), y todo lo que hacemos es entonces una promesa que hacemos a estos otros, otros, que somos nosotros (idea de Octavio Paz en el Poema "Piedra de Sol"),  ya que si ellos nos reconocen así, vivos, plenos de sentido, amorosos, nos hacen quien necesitamos ser: sus maestros. 
Y no nos hace maestro, maestra, los títulos nobiliarios que ahora llegan a los pos-doctorados,  NO, nos hace maestro, maestra, la sensibilidad de nuestro alumno cuando nos mira y por dentro se dice así mismo: "eres tú", como en esa película de "Pide al tiempo que vuelvas", ella lo mira y le dice: "eres tú", como cuando tenemos el privilegio de llevar a un hijo en nuestra entraña o cuando nace de nuestro corazón (tengo los dos privilegios) y  una los mira y dice: "eres tú", y así vamos por la viendo viendo al otro y diciendo en nuestro interior: eres mi hija, eres mi hijo, eres mi alumno, eres mi madre, eres mi pareja, esto, cuando nosotros mismos lo provocamos en ellos, si logramos esa emoción en los "otros" al momento nos construyen, nos un lugar en su vida, y eso tiene que ver con la construcción de nuestra identidad para responder a la pregunta ¿soy quien quiero ser? recordando a Hugo Zemelman, inolvidable por la formación que me ayudó a trabajar en mi misma.
Y sin abandonar el comienzo de la idea, -que llevan por tantas puertas y ventanas-, pienso que la poesía, ayuda a saltar de este mundo tan frívolo y a la vez tan necesitado de formas de encuentro humano auténticas, cálidas, fraternas.  
Leer buena poesía pues ayuda a darnos cuenta de ello y hacer esfuerzos por ser mejor personas;  nos auxilia en este reto de continuar con el corazón en el mano a pesar de las cosas adversas que no dejan de pasarnos a diario, la existencia es pura incertidumbre, pero si es mediada por la capacidad de pensar, de sentir, de valorar,  nos ayudará a no enterrar este corazón, sino tenerlo vivo frente a nosotros, palpitante, ansioso de sentir el latir del otro... el problema es que esta decisión pasa por nuestra capacidad de voluntad, por nuestra entereza, nuestra sensibilidad, aspectos también algo desmayados que necesitan reanimarse, levantarse y así tomar esta opción, este reto sumamente importante, pero no sencillo, complejo, duro y es urgente, porque las nuevas generaciones van llegando y no nos van encontrando, se van quedando sin apoyo en la tarea de crecer, llenándose de soledad, de abandono, y así, llenos de sensaciones encontradas, caminan por cualquier rumbo haciendo nacer un futuro aun más incierto al de hoy.  
Y "fortalecer el corazón" para que no lo enterremos como dice Juarroz en su poema apesadumbrado, no sólo es tarea de los maestros, es de todos: necesitamos reencantar al otro, desde nuestro reencantamiento personal (no podía dejar a un lado a Michel Maffesoli, otro gran autor contemporáneo cuya lectura me reanima, me rescata de la rutina a veces tan cegadora, tan conformista, tan suicida diría yo...)