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miércoles, 14 de julio de 2021

Michel Maffesoli y el reto de comprender lo que se trama en la posmodernidad naciente.

 

Michel Maffesoli. El ritmo de la vida. Variaciones sobre el imaginario posmoderno. Siglo XXI, 2012. Libro Digital.

 

Mis primeras lecturas sobre Michel Maffesoli las inicié en 2006 aproximadamente.  En ese momento revisé el "Crisol de las apariencias", libro que me aportó ideas para reflexionar la identidad de los profesores cuando trabajaba en mi tesis de doctorado. 

Después, por 2008, ya titulada del Doctorado, me apasioné con el libro “La transfiguración de lo político. La tribalización del mundo Posmoderno", y en ese momento le entendí que toda actividad política se perdía en toda gestión política se encontraba “saturada” y crecía su incapacidad para comprender la verdadera gestión de la vida societal que bullía; que política y vida social se separaban aumentando la desconfianza e incredulidad por la primera (el libro me encantó).

Después, en una feria del libro de la UABC, me encontré con "El regresar del tiempo. Formas elementales de la posmodernidad".  Lo leí con entusiasmo y por 2008, (recién operada de vesícula) no me perdí una conferencia que vino a dar, llamada, “El reencantamiento del mundo”. Y finalmente en 2013, leí “El ritmo de la vida”, libro cuya lectura apenas difundo en este blog.

Bueno, lo que quiero decir, es que conozco algo de sus obras, que no es la primera vez que me acerco a sus ideas, pero hoy, he tenido una revelación, una epifanía que me ha dejado en la sorpresa y en grandes dudas, y una que otra pregunta que apenas puedo formular.  

Por un lado, he reconocido que el conocimiento y uso que logré en aquellos primeros acercamientos a sus obras, estaba orientado por lo que hacía en ese tiempo:   era docente de investigación en la maestría en educación Campo Formación Docente de UPN, y que guiada por esta tarea, atrapé solamente algunas de sus ideas metodológicas, que mucho me ayudaron.

Su “aire metodológico”, concordaba con algunas ideas de mi formación zemelmaniana; rescataba de él ideas que me apoyaron en la exigencia de pensar el tiempo presente, de situarnos de manera crítica en la realidad, por ello me hacían resonancia cómo pensar el “acontecer de la vida”, a superar la lectura superficial de los fenómenos, a utilizar nociones, esto es, utilizar conceptos abiertos capaces de contener las novedades de la naciente realidad, que iban muy de acuerdo (o desde mi perspectiva quizá, ya dudo de todo) con el enfoque zemelmaniano.

Y hoy, ajena a aquellas tareas de impulsar la investigación, me he acercado a este libro de diferente manera, quedando de cara a sus contenidos y de pronto se me revela el sentido de su obra tan largamente construido y que no reconocí apropiadamente desde los primeros acercamientos a sus libros.

¿Qué es lo que puedo comprender hoy?  Para iniciar, diré, que si bien sabía que se trata de un autor que trabaja sobre la posmodernidad,  es esto es, que reflexiona sobre el tiempo que sigue como época; que describe y teoriza sobre los fenómenos actuales en que estamos inmersos y que responden a nuevas pautas algo alejadas de los sentido modernos de una época que afirma, agoniza y dando lugar al nacimiento de otra, y que se llama posmodernidad como continuidad, en espera de ser nombrada como se necesite en su momento, como ya ocurrió con otras épocas del pasado, como edad media, que para mutar hacia la modernidad, fue llamada “posmedievo” en lo que se le daba el nombre que necesitaba.  Si sabía de su orientación “posmoderna” pero no con la exigencia de significación que se necesita para comprender la naturaleza de los problemas que aborda. 

¿Y sobre qué clase de posmodernidad estamos hablando con Michel Maffesoli? Acotaré algunas ideas centrales (lo que logro entender y confieso me aterran, pues como dice el,

“El devenir destinal del advenimiento es la irrupción de lo imprevisto, que induce otra modalidad de pensar y de ser, donde el terror tiene un lugar. Las catástrofes naturales, las manifestaciones de los diversos terrorismos, los sucesos diversos diarios son vividos como el nuevo espectáculo circundante. Los incendios de autos, los incendios rituales del verano son como muchas otras maneras de vivir el gran theatrum mundi. ¿Es una paradoja hablar de deseo de riesgo? No necesariamente. Las situaciones limítrofes se multiplican…”

 Nos cuenta que el mundo social que conocemos se encuentra en crisis: los valores oficiales, instituido, los conceptos que nos ordenan, las lógicas de poder de las élites, que la tendencia al progresismo desde un presente lacónico, se encuentra saturada, entiendo por esto, que es rebasado, superado, y por tanto obsoleto.

Que esta obsolescencia en sentido amplio, va dejando aflorar “viejas raíces ancestrales” contenidas en la memoria social, dando lugar a una vida cotidiana que se organiza desde nuevos parámetros, como la idea de tribu, de comunidad guiada por valores cotidianos, que duran, lo que necesitan  estar-ser para mantener la cohesión y luego suelen desaparecer, pues sólo se construyen y responden a las necesidades del ritmos de la vida real, concreta, guiadas por sentidos hedonistas, emocionales, presentistas. 

Que existe un proceso de transición entre la idea de individuo autónomo, a la idea de la comunidad, hacia la tribu, el grupo que se une para compartir gustos, placeres, por tanto, ya no es la autonomía, sino un ethos que se construye como hermanos.  La otredad, la heteronomía, será lo que regule la capacidad de ser-estar, en ese aquí societal, donde se reinstalan ancestrales valores suprimidos por la modernidad, que enfocada en el orden, la ley del padre, dejó de lado lo onírico, lo lúdico, por ello al renacer, al reencantarse con la vida, vemos el cuidado del cuerpo, la moda, la banalidad de la vida, más preocupada por “vibrar juntos”, perderse en lo emocional del juego, del baile, de la música, donde todo puede suceder.

Ya no se  va está tras un futuro mejor, perfecto, sino en la dicha de situarse en los “Intersticios de la vida cotidiana” viviendo a plenitud experiencia con los hermanos, con quienes se comparte más un vivir del instante, que un pensar.

Esta lógica de encuentro recupera valores tradicionales y da lugar al surgimiento de otros que respondan a la nueva lógica societal, donde afirma, volverán aquellos valores tradicionales que vienen de muy atrás, de la tierra, de viejas atmósferas, enraizando de otras maneras en el presente... (recordé el derecho de pernada ¿es posible)

Afirma que estas nuevas formas de “religancia”, de lazo social, permite a las personas quitarse las máscaras que ha impuesto el ideal de la modernidad, y que se dejará emerger nuestras pulsiones, nuestras “sombras” para aprender a vivir con ellas, sin asustarnos de ellas ni ocultarlas, pues han estado ahí, como formas arquetípicas y son propias de la vida social, que ahora buscan estar como sucedía en la vida premoderna, que buscan emerger de nuestras reminiscencias.

Y así las cosas… y termino con esta invitación que nos hace casi al finalizar:

“…dejar aparecer en tanto que tal a la realidad misma. Ver, enseñar. Describir, metaforizar lo plural de las formas. No es forzosamente tranquilizador, pues la sombra tiene su parte. Pero se puede prescindir de ella, si se quiere desarrollar un pensamiento que acompañe a lo que es, un pensamiento que permita, de alguna manera, aprehender la dinámica interna de esas “cosas” sociales que se muestran con fuerza, con insolencia y también con ingenuidad”.

Con esta relectura, vinieron a mi mente imágenes de la juventud actual, de los niños de ahora, de los problemas generacionales para comprendernos unos con otros, de cómo, ellos, están siendo personas muy alejadas a las que somos, quienes rondamos por más de los 50 años.  Recordé películas futuristas, tendencias de moda, las nuevas adicciones, las banalidades de la juventud actual, las formas de comportarse que nos parecen descomprometidas, pues como afirma nuestros autor, son compromisos temporales, guiados por nociones, intuiciones, que duran lo que se necesita para atender lo que desean hacer y ya…

Y como docente, la cabeza me ha quedado dando vueltas y me he quedado con dudas. Si hay una regresión a formas arquetípicas del los modos de ser-estar desde la primigenia humana, ¿Cuáles son estas? ¿Son aquellas de nuestro cerebro reptil? Freud dijo que fue necesario pasar por procesos de civilidad para regular nuestras “sombras o resortes oscuros” y vivir en comunidad ¿Cómo vivir en comunidad, como hermanos, con formas de regulación dictadas por el deseo de algo? ¿Y con el desarrollo del cerebro por miles de años que nos ha llevado a relegar al cerebro reptil?

No sé… leer a Maffesoli en su lógica metodológica me parece de gran apoyo intelectual, pero leerlo en sus descubrimientos sobre nuestro avance y sentido societal, me deja en un estado de ansiedad intelectual… No hay que desistir, es un autor que merece nuestra atención, pues lo que escribe, tiene mucho de realidad.

jueves, 8 de julio de 2021

21 lecciones para un siglo que ya iniciamos hace 21 años ¿Conocemos los desafíos en que nos sitúa? ¿Estamos preparados?

 Harari, Yuval Noah. 21 lecciones para el siglo XXI. Penguin Random House Grupo Editorial España. Formato Digital 2018.

Para hablar sobre la experiencia de leer este libro, debo hacerlo situada en la lección 21, donde habla del valor e importancia de una educación que forme para vivir en el cambio, comprender que desde que nacemos estamos rodeados, invadidos de significados creados a lo largo de la historia a los cuales nos anexamos sin quererlo y mucho menos saberlo, la meditación como herramienta para asomarnos a nuestra propia mente e intentar responder la pregunta ¿Quién soy?

¡Qué libro! He pasado de una emoción a otra sin treguas ni mediaciones.  Cada lección fue explorando ideas que ordenan nuestro mundo actual y a la vez perfilan sentidos de realidad en los que ya vamos incrustados sin tener un gobierno personal para pensarlos, situarnos en ellos en un afán de verlos como son y no como nos dicen que son.  Y, pese a que me siento ignorante, perpleja, también siento una motivación para continuar explorando este tipo de ideas que, pese al baño de agua de fría, despabilan y activan fuerzas internas para reclamar el lugar de ser pensante y sintiente de la propia singularidad, como parte de un universo infinito.

A través de 21 lecciones o disertaciones, de manera extensa y lujo de detalles que acercan a la complejidad, aborda algunos de los graves problema que aquejan nuestro tiempo presente, dice

 “Como historiador, no puedo proporcionar a la gente comida ni ropa, pero sí intentar ofrecer cierta claridad, y de este modo contribuir a nivelar el terreno de juego global. Si esto empodera, aunque solo sea a un puñado de personas para que se incorporen al debate sobre el futuro de nuestra especie, habré hecho mi trabajo” (p. 7)

Y así es, desde la idea que somos “homo sapiens” productores de relatos, empieza analizando los tres grandes relatos que han cruzado por el mundo desde el siglo XX a nuestros días, lo que los caracteriza, su agotamiento y la desesperanza que nos invade al no contar esa guía sobre como pensar, proceder y nos vamos quedando en la necesidad de ser nosotros quienes nos autorregulemos.

Y en este extravío entre relato y relato, reflexiona sobre los desafíos en que nos sitúa el imparable avance de la tecnología, la transformación de creencias, la dislocación sobre el trabajo ante el avance de la robótica, cómo la tecnología con sus algoritmos “aprende a conocernos” y orientarnos, el poder que dan los “datos”, el reto que tenemos para conformar una comunidad de progreso que salve al mundo del daño mismo que se la ocasionado, de los retos de la política en un mundo globalizado, donde la tendencia a los nacionalismo, los apartamientos humanos no ayudan, nuestros miedos, las guerras, el terrorismo, los dogmatismos tanto religiosos como laicos, la ignorancia, la fuerza desastrosa de la posverdad, la educación y la valoración de vida como es, no es extraviada en un relato impuesto, sino asumirla como tal, aprender a relatarla tal como la percibimos, la vivimos.

Es tanto que digerir… sólo sé que tengo áreas de ideas subrayadas que necesito volver a leer y pensar.

Y también sé, que es un libro que todos necesitamos leer, jóvenes, madres, padres, profesionales, nosotros los maestros.  Nunca había visto un modo tan singular de abordar nuestra historia; la toma y la colocar al borde del tiempo que abre y nos coloca en situación de tomar decisiones, y la educación, campo que nos concierne tiene grandes retos:

“La humanidad se enfrenta a revoluciones sin precedentes, todos nuestros relatos antiguos se desmoronan y hasta el momento no ha surgido ningún relato nuevo para sustituirlos. ¿Cómo prepararnos y preparar a nuestros hijos para un mundo de transformaciones sin precedentes y de incertidumbres radicales? Un recién nacido ahora tendrá treinta y tantos años en 2050. Si todo va bien, ese bebé todavía estará vivo hacia 2100, e incluso podría ser un ciudadano activo en el siglo XXII. ¿Qué hemos de enseñarle a ese niño o esa niña que le ayude a sobrevivir y a prosperar en el mundo de 2050 o del siglo XXII? ¿Qué tipo de habilidades necesitará para conseguir trabajo, comprender lo que ocurre a su alrededor y orientarse en el laberinto de la vida?” (322).

Nuestro autor, invita a iniciarse en la meditación como herramienta que ayuda y prepara ante tanta realidad por reconocer, y está bien, si necesitamos la estabilidad emocional que deja esta técnica de reencuentro con uno mismo, pero también la lectura… hay que leer, informarse con conocimientos de calidad, desechar la información barata como igual, en algunas de las páginas de su libro indica.

Que lo disfruten.

 

sábado, 19 de junio de 2021

¿Un Estado que históricamente no ha respondido a las circunstancias...?

 


Luis Rubio. La nueva disputa sobre el futuro. Ideas viejas para un México Moderno. Editorial Grijalbo, 2021, edición electrónica.

Definitivamente, una lectura muy pertinente para el tiempo social, político, económico que se vive en medio de una inesperada pandemia, que ha venido a complicarlo todo.

Luis Rubio es un intelectual que publica en el Reforma, y alguna vez promoví su lectura en la maestría en que trabajé, por casi 30 años, pues sus análisis de la coyuntura siempre habría nuevas pistas de reflexión. Y ahora no es la excepción.

Aquí tenemos un libro de coyuntura perfectamente documentado donde sostiene que una tesis que nos aleja de buenos o malos, chairos o fifis, conservadores o demócratas, no, este autor nos ofrece un libro donde analiza el desarrollo de nuestros sistemas de gobierno y ofrece argumentos para sostener la tesis de que en México, todo NO nos ha venido tan bien, debido a que no hemos sabido construir un sistema de gobierno atento a los problemas sociales, que no se ha tenido la capacidad de resolver problemas a profundidad, de construir instituciones sólidas, legítimas que den garantías ciudadanas para la solución de problemas de todo tipo que nos aquejan.

Frente a ideas que hacen ver a un estado sostenido por una red de complicidades mutuas que viene de una estructura ancestral y autoritaria que se ha reproducido en todos sus niveles, y que a pesar de que se han intentado reformas, cambios, estos, han quedado en su mínimo desarrollo por cuidar más esas estructuras de poder que prevalecen hasta nuestros días.

El problema que plantea es grave, pues el mundo se ha transformado a pesar nuestro, y somos parte de un mundo que ahora nos exige formas de relación política y económica en las que no embonamos adecuadamente debido al poco desarrollo en nuestras estructuras, en nuestra legitimidad.

Cada capítulo nos muestra un aspecto de esta tesis, nos habla de los modelos de desarrollo por los que hemos pasado, los problemas de los gobiernos, cómo se enfrentaron, los pendientes que fueron dejando, pero siempre atento la estructura gubernamental, que, fincada en el poder de un solo hombre o presidencialista, parece no moverse.

Hay que leerlo, no me pareció un libro difícil tal vez porque vengo viviendo todo esto narra. Ya le experiencia de los 70s me tocó como profesional y ciudadana, y fui respirando esta historia, que hoy, con las palabras de Rubio, puedo situarme y comprenderme en ella.

La lectura no será igual para generaciones de este milenio, pero hay que insistir y apropiarse de la historia para comprender mejor nuestro mundo y ser capaces de actuar a la medida de las circunstancias, y salir de este atraso ancestral en el ya, ineludiblemente estamos, pero siempre es tiempo de iniciar el camino adecuado para el desarrollo, las nuevas generaciones lo agradecerán.

Y si bien, como dije, escribe en el Reforma hay por qué denostarlo. Todo aquel que piensa y comparte sus ideas, merece respeto, y si bien, no estamos de acuerdo, leerle permite igual pensar las nuestras para confrontar, y al hacerlo, nos ayuda construir nuestra postura. Leer a otros nos fortalece.


martes, 27 de abril de 2021

Oligarquía, autocracia o democracia. Tres modos de gobierno cuyos dictados de vida social necesitamos reflexionar.

 

Regreso a la Jaula. El fracaso de López Obrador. Roger Bartra, Penguin Random House Grupo Editorial, México, Edición en formato digital, marzo de 2021.

Este es un libro de coyuntura, una reflexión sobre el presente que corre, en la que el autor pone en juego su formación antropológica y amplia cultura teórica para contarnos cómo mira el acontecer político y social del gobierno presidencial en turno. 

El dibujo de la portada no es un lagarto (por aquello del "pejelagarto"), se trata de una salamandra, que de ajolote vivió su metamorfosis, pero, finalmente vuelve a quedar  atrapada, idea que trabaja en la “Jaula de la melancolía”), bueno es lo que yo imagino al ver la portada, pero quien sabe, no hay una explicación de la misma.

En cuanto a la formación del autor definitivamente, da garantía de una reflexión de amplio espectro, abre hilos de análisis histórico, sociales, políticos, culturales, que ayuda a los lectores a posicionarse en la coyuntura y aprender, propicia pensamientos que invitan a revisar nuestras tomas de decisiones desde los roles sociales en los que estamos implicados por pertenecer a este momento histórico.

 Es imposible hacer una narrativa que cuente de qué trata el libro pese a que el título orienta. Sólo puedo decir, que me vi frente a una historia en la que todos estamos situados, nos dice cómo fuimos entrando en ella, cómo estamos ahora frente a un gobierno que pretende alejarse de otro que desdeña en el discurso, pero que en los hechos no puede abandonar, generando el rompimiento de promesas. 

 Es una lectura que refresca la memoria sobre lo que ha venido sucediendo desde antes de las elecciones de 2018, y las que estamos punto de vivir en junio de 2021, y quien va leyendo se asoma a algunos sucesos con sus detalles confirmando que ahí estuvimos, que somos parte de esta historia, dejando preguntas:  ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué tanto sé de esto? ¿Desde qué premisas tomé decisiones electorales? ¿Por qué hoy apoyo, rechazo o ignoro la toma de decisiones del gobierno lopezobradorista? ¿Qué decisión tomaré el 6 de junio próximo? Y así…

 La tesis de Bartra es que este gobierno se enmarca en una necesidad de regresión a un tiempo que fue mejor, un tiempo que fue antes de nuestra inserción al proyecto neoliberal que tuvo entrada con Salinas de Gortari; una regresión que nace de una melancolía por otros tiempos, otros guías, otra  economía nacionalista cuyas promesas de desarrollo eran a partir un Estado del Bienestar, no de la Empresa Privada que hoy tenemos.  Nos dice que ese tiempo añorado, responde a otra fase de la historia, a otra realidad, por tanto, es un fracaso, ya que no se puede volver cuando estamos inmersos en nuevas coyunturas. 

 Por tanto, la idea de fracaso de este gobierno, no tiene que ver con acusar y defenestrar a una persona, en este caso a López Obrador, sino comprender quién es, qué hace, qué lo guía, por qué desea dar este giro a la historia.

 Los análisis y argumentos que se dan son muchos, podemos estar de acuerdo o no con el autor, pero indiscutiblemente nos lleva a pensar en los problemas que se abren con esta tendencia de regeneración de algo que tuvo su tiempo, y quererlo renacer, es traer a la vida a “algos” que harán más daño que bien.

 Me quedé con muchas preguntas, ideas, preocupaciones, por ejemplo, esto de que venimos de una oligarquía, ¿queremos una autocracia? ¿es pertinente en los tiempos histórico-sociales que corren por el mundo? ¿es posible moralizar a los mexicanos imponiendo sobre nosotros una idea idílica de lo buenos que somos dejando atrás el perfil del mexicano que heredamos del siglo XX? Y así… ideas que cimbran y exigen adquirir mayoría de edad ciudadana para ser capaces de tomar buenas decisiones sobre los gobiernos que necesitamos en todo nivel, municipal, estatal, legislativo, presidencial.  

 Hay que leer el libro, juzgarlo negativamente antes de adentrarse por sus planteamientos, impide la crítica capaz de abrir otras oportunidades. 

domingo, 11 de abril de 2021

¿Los educadores tenemos una formación antropológica? ¿Es necesaria?

 

Leer el libro de Roger Bartra, “La jaula de la melancolía. Identidad y Metamorfosis del mexicano” publicado en 1987, me ha dejado una gran preocupación y angustia profesional, que al final aclararé.

Si bien, el concepto de melancolía deviene de una larga duración (dice el autor que data aproximadamente 2 milenios y medio, ya desde Hipócrates se le reconocía), en la cual, se ha llenado de una variedad de significados y efectos en sus momentos histórico, en este libro, el concepto es acotado como un sentimiento de añoranza de momentos míticos vividos, de una nostalgia histórica que a su paso se ha ido fortaleciendo con emociones complejas que desembocan en tristezas, resabios, violencias, inconformidades, que hablan de viejas heridas abiertas que no sanan.

La antropología es un campo disciplinario que no me es cotidiano, y nunca hubiese leído un libro de este tipo si no fuese por la necesidad de leer otro recién publicado “El regreso a la Jaula”.  ¿De qué jaula me pregunté? Iniciada la lectura, tuve detenerme para averiguar de qué escapamos y a qué hemos vuelto. 

La lectura no es sencilla, pues el autor hace un análisis de la identidad mexicana desde una mirada amplia, epistémica diría yo, pues echa mano de biólogos, historiadores, otros antropólogos, ensayistas como Octavio Paz, filósofos diversos, sociólogos, etc., y lo que me ayudó fue haber leído otro libro hace poco “La patria y la muerte” de Trueba Lara, donde se aborda como se construyó la identidad mexicana a partir de la revolución. 

Ha sido una lectura muy reveladora de tantas ideas que nos cruzan como mexicanos, que más que una certeza informativa acumulada, deja, es una gran cantidad de metáforas por explorar.

Se trata de un libro que provoca continuar con una investigación para reencontrarnos con nosotros mismos, clava inclemente preguntas sobre quienes somos, por qué hemos llegado a este punto de la historia cargando tantas ideas ya ni siquiera reflexionadas, tornadas mitos ancestrales, despojadas de su origen, tiempo y espacio que organizan nuestros modos de sentir, pensar, hacer, ser…

A reserva de volver a leer este libro (una sola lectura no es suficiente), me han quedado tres ideas que cimbran:

·       El mito del edén subvertido, que se explica desde el momento en que se encuentran dos culturas, una “salvaje”, otra que se afirmaba “civilizada”, y en este suceso, se construye la noción de “cultura originaria”, que arrancada de sus costumbres, formas de vida, y es lanzada hacia una modernidad que como promesa, nunca alcanza, por ello, se piensa que fue un pasado originario, mejor,  al que se anhela un regreso imposible, dando lugar a la melancolía.

·       El mito de la sociedad campesina, cuyo despliegue temporal, cultural, difiere de las sociedad urbanas, en desarrollo pujante, que deviene después de la revolución, momento en que había que hacer cambios y a éste, los campesinos olvidados, lastimados, llegan a las ciudades guiados por promesas de justicia social, a la construcción de un hombre nuevo y libre, promesas que nunca se cumplen y aumentan esas heridas sociales llenas de nostalgia por la vida de los pueblos, siempre más acogedora que la frialdad urbana. Y nuevamente, la mirada al pasado con profunda añoranza, porque en lo pasado, ya solo se recuerda lo mejor que ha sido idealizado.

·       Que la creación de la identidad del mexicano, responde a las necesidades de desarrollo de una sociedad dominante que ignora la variedad de Méxicos en un mismo México.  Se es mexicano desde una forma legitimada sin ver todos los claros-oscuros que esto encierra y esta situación de imposición, aumenta esta melancolía social gestada hace siglos.

Estas tres ideas las desarrolla desde una interesante metáfora, la del ajolote, un anfibio que siempre permanece en estado larvario, el cual se encuentra en extinción.

Bartra usa esta metáfora para indicar, que los mexicanos hemos estado en este esta larvario, que desde nuestro estado “salvaje”, estado original en que nos encontraron los otros, y que no hemos tenido las condiciones para consolidar una metamorfosis; que hemos tenido un contexto complejo que nos ha llevado más a la extinción de esa forma de ser primigenia, y al estar en la amenaza de extinción, lo que estamos haciendo es reconstruirnos en otras personas, naciendo como “otros”,  capaces y fuertes para responder a a los nuevos desafíos de la época.

Este análisis, lo realiza, cuando se dan los movimientos sociales de fines de los ochentas, cuando surgen nuevos partidos, y el dominante, vive resquebrajos que anuncian su final.  Sostiene, que los mexicanos estamos saliendo de la Jaula, que estamos abandonando ese pensamiento melancólico que nos llevaba a la añoranza de tiempos pasados, incapaces de construir futuros alternos y más prometedores.  Es un libro optimista… ¿Realmente si logramos salir? Y si salimos, ¿Qué nos ha pasado? ¿Estamos retornando? Bueno, es tiempo de volver a la lectura de “El regreso a la jaula. El fracaso de López Obrador”, y les cuento luego.

Pero ¿por qué me he quedado tan preocupada? Ya casi tengo 44 año de ser profesora, y leyendo este libro me he preguntado ¿por qué hasta ahora tuve la oportunidad de pensar en quién es “este sujeto llamado mexicano” que ha estado bajo mi trabajo pedagógico? ¿He trabajado con la noción política hegemónica construida por el poder en turno? ¿he contribuido a formar personas melancólicas al ser una empleada del estado mexicano? Y las respuestas son muchos sí.

Desde que se tiene conocimiento de lo curricular, eso se sabe, se forma al sujeto que cada momento histórico necesita, eso me queda claro, pero lo que es imperdonable es hacerlo en medio de la ignorancia sobre las personas que somos por el resultado de la historia social, ignorantes de todos los elementos fundantes de nuestras formas de ser, pensar, sentir. 

La formación normalista, aunque dependa del Estado, necesita una lectura antropológica sobre las personas a quienes educamos, si lo hacemos, nuestra pedagogía será más sensible a las formas de constitutividad humana que necesitamos y nos merecemos como sociedad, rescatando nuestra historia real, no idealizada.  Nacer desde lo que potencialmente somos. Y esto aún no lo hemos explorado.

 

 

 

 

domingo, 4 de abril de 2021

¿Melancolía social? ¿De qué se trata?

Se ha publicado un nuevo libro de Roger Bartra, “El regreso a la jaula. El fracaso de López Obrador”, que como su título indica, tiene que ver un análisis de las políticas implementadas por el Gobierno de López Obrador. 

Su lectura no es difícil, debe ser porque soy parte de este momento histórico y por la información que tengo al respecto, no me es ajeno su sentido, sin embargo, el sesgo del análisis es de corte antropológico y sociológico, y subyace una pregunta que indaga sobre el por qué los seres humanos implicados, en este caso, los mexicanos, respondemos a esta etapa histórica desde una profunda melancolía.

Melancolía... una palabra que se dice fácil, pero nada simple, pues en ella se contienen significados que tienen que ver con este ser, hacer, sentir, pensar abatido, ansioso, con miedos, tristezas que estamos experimentando y que sin llegar a la profunda depresión que inhabilite, nos sumerge en desalientos, desánimos, sufrimientos, propias de una negrura existencial, donde germinan amarguras, actos de sobrevivencia violentos que no invitan a desplegar nuestra mejor civilidad y nos conduce por nuevos peligros de socialidad.

En el afán de comprender mejor este libro, y superar la intención morbosa de ver en qué consiste este regreso a una Jaula sólo por haber elegido un tipo de gobierno y no otro, me he comprado otros dos libros para comprender mejor este fenómeno analizado desde la perspectiva del humor negro llamado melancolía.

Uno de los libros es este: La melancolía moderna, libro no muy extenso, ameno, fácil de leer, pues desde la descripción de las “melancolías” de algunos personajes, a quienes nunca imaginé en dicho estado, como lo son William James, y otros que sí, como Edgar Alan Poe.  Se van narrando las vicisitudes de estos y otros muchos personajes en el terreno de la filosofía, las artes, la ciencia, quienes enfrentaron este estado anímico de la melancolía.

Y terminada la lectura, pienso que la existencia, cuando ésta se torna consciente del reto que implica, lleva a experimentar cada día grandes batallas para sostenernos en el sentido de vida que nos construimos con tanto esfuerzo esperanzador hacia una vida que busca más vida, lo cual no es fácil, porque cotidianamente se nos fractura, pues la realidad no es como queremos que sea, sino incierta y nos acechan sus misteriosos derroteros pulsados por nuestra propia ignorancia sobre ella. 

Y en esta batalla, sentimos añoranza por lo que en un breve lapso de tiempo todo pareció funcionar bien, pero el tiempo en su fluir nos desbarata esa sensación y en medio de los pedazos recordados, nos quedamos ahí, abatidos, tristes, añorando lo que ya no tenemos ni volverá y deseamos fervientemente que así sea, quedando atrapados en la jaula de la melancolía.



Bueno, seguiré leyendo… Seguramente esta impresión, seguirá modificándose con la lectura de otro libro ya listo: “La jaula de Melancolía. Metamorfosis del Mexicano” y terminando vuelvo al libro “El regreso a la Jaula. El fracaso de López Obrador”.


No lo dije, pero debo indicar que Roger Bartra, es un académico mexicano, con una fuerte trayectoria antropológica y sociológica indiscutible.

sábado, 27 de febrero de 2021

La idea de "mérito" inmersa en la economización del mundo actual ¿La estamos reflexionando en la educación?

 



La tiranía del mérito. ¿Qué ha sido del bien común? Michael J. Sandel. Penguin Random House Grupo Editorial, Barcelona, 2020. Traducción de Albino Santos Mosquera. Versión Electrónica.

Una frase contundente con la que abre y también cierra una discusión interesante sobre las personas que estamos resultando después de 40 años de la globalización económica: “Cuánto más nos concebimos como seres hechos por sí mismos y autosuficientes, más difícil nos resulta aprender gratitud y humildad”.

Inicia con los sucesos del año 2020, con el inicio de pandemia. Ideas que venía trabajando tiempo atrás pero que puede ver aterrizar en como nos estamos comportando donde formar una comunidad solidaria para enfrentarla está siendo escasa, por el contrario, apartados, separados, enfrentamos el terror a ser contagiados y perder la vida.

La verdad, ha sido una lectura ajena a mis hábitos lectores, y fácil no fue, pero en la medida de su avance, fue atando cabos con la educación, reflexionar cómo desde la escuela estamos cimentando ideas que forman a generaciones de personas cada vez más separadas entre sí, portadoras de una “soberbia meritocrática” al asumirse como producto de su propio esfuerzo, sin ver los contextos y apoyos recibidos para ser quien se es; sentirse merecedores de recompensar de todo índole, sentir que valen por su esfuerzo personal, enaltecidos por sobre los demás, quienes son considerados como perdedores.

Leer este libro nos ayuda a revisa esta idea de “mérito”, que nos parece tan ingenua en el ámbito educativo y fomentamos al exhortar a nuestros alumnos para ser exitosos en medio de las competencias, del esfuerzo, que a la larga da lugar a lo que aquí se llama “meritocracia” (Michael Young). 

Con esta idea sembrada, lanzamos a nuestros alumnos a la vida, quienes piensan  en que es posible dominar la realidad, que nos podemos construir un destino de manera solitaria, sintiendo que somos totalmente responsables de lo que nos ha tocado vivir (que, en el fondo, es suerte, ya que pudimos nacer en otro contexto con condiciones totalmente adversas).

La sociedad globalizada de los últimos 40 años, centrada en las finalidades de economización del mundo, nos llevado a validar la idea del éxito como producto del esfuerzo personal, del trabajo duro, y a ver lo que se tiene como merecido y no tenemos la menor intención de preocuparnos por quienes no están en nuestro lugar, pues pensamos que no se han esforzado lo suficiente.

Pero los mercados, la financiación de la economía no aportan un piso parejo para todos, crea contextos de oportunidades que no son para todos, y por más que se esfuerzan algunos, no logran los mismos resultados, por lo que esta ética del mercado, exige una responsabilidad personal que nos haga creer que lo que tienes es porque te lo mereces dado tu esfuerzo, y si no lo logras es tu culpa.

Tanto nosotros, como la sociedad en general habla del valor de tener una licenciatura frente a quien no la tiene, sin pensar en las situaciones que lo facilitan o lo impiden, y se considera que una credencial universitaria es producto el premio de dones, y quien no los tiene, acepta su condición de estar por debajo de los demás. ¿y si no tuviera la suerte de poseer este don? Lo que se quiere decir, como personas somos el resultado de diversas circunstancias, tanto genéticas como sociales, y al formar parte de una comunidad, éstas se desarrollan o no, nos formamos unos con otros, por lo tanto, no nos hacemos solos, y se trata de reconocer y agradecer la influencia del mundo en nosotros para ser lo que somos.

Y lo peor, este mensaje meritocrático ha desencadenado “una sutil política del resentimiento”, una molestia social, entre las clases trabajadoras que no sienten una valoración a sus esfuerzos, a su trabajo, donde se ha perdido una valoración social.  Se aprecia una decreciente valor moral y cívico del trabajo, la financiación  de la economía, ha dejado una herida en la dignidad del trabajo, un disgusto social, una ruptura del lazo social que busca caminos de expresión, como esto de votar por gobiernos que abanderan su abandono, como ha sido en triunfo de gobiernos populistas que sin tener claridad se resisten a los avances de la globalización financiera cimbrando sus proyectos en ideas pasadas propias del Estado de bienestar de otras décadas.

 Me parece que es un libro de estudio, una lectura nunca suficiente al contener ideas potenciales para la reflexión sobre lo que nos ocurre, por ejemplo, por el momento, puedo resaltar dos:

·       “el valor moral y cívico del trabajo”, que lleva a pensar en la finalidad social que tiene cada trabajo, que exige un respeto, consideración, dignidad y me llevó a pensar en el valor del trabajo docente y preguntar ¿Qué tenemos que hacer para lograr un reconocimiento, valoración, pagos justos a nuestro esfuerzo en estos tiempos de financiación económica? 

·      Y ¿didácticamente como insertamos esa idea del éxito merecido en vez de propiciar una idea de formación de unos con otros, que lleve a la solidaridad y responsabilidad compartida para bien de todos impulsando los dones de cada cual, sin menoscabo de ninguno?


Un libro interesante, complejo, pero importante.  Debiera ser parte de la literatura de cualquier carrera, todo alumno en formación pienso, necesita revisarlo. Y quien ya es un profesional, con mas razón, así seremos más consciente de lo que se necesita pensar y hacer para practicar una ética del bien común.