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domingo, 4 de septiembre de 2022

Una explicación neurológica de la conciencia.

 


Antonio Damasio. Sentir y saber El camino de la consciencia. Traducción de Joandomènec Ros. Editorial Planeta, 2021, Formato Electrónico.

 ¿De qué trata este interesante e importante libro? De las emociones, de los sentimientos, de la evolución del sistema nervioso, de inteligencia no explícita, explícita, de la mente, de la conciencia… Cada palabra es un océano de ideas, todos interrelacionadas, que al final de la lectura me he quedado con todas ellas anudadas en la cabeza, alojadas en el enriquecimiento de mi conciencia ampliada, pero sin las tablas para posicionarme en alguna con seguridad, me es difícil hablar de ellas.

Desde 2019, por razones personales, queriendo entender los “caminos neurales”, me encontré con Antonio Damasio y me compré “En búsqueda de Espinoza”, que leí una tercera parte y detuve por la necesidad de conocer más de este Filósofo, que le hacía plantear eso de que “la vida quiere más vida”, y compré otro libro, “El orden de las cosas”, donde desarrolla más sus ideas sobre la homeostasis, que identifica como el responsable del auto progreso de los seres vivos, y ahí quedó medio abierto… también compré “La sensación de lo que ocurre”, libros interesantes, pero al estar lejos del mundo discursivo en el que me muevo, al ser un campo alejado de ideas habituales, pero que generan interés, asombro, me he preguntado, por qué estoy ahí de necia,  y como siempre, Bachelard responde: “porque compete”, es decir, le habla a algo que me interesa, qué, pues hay que descubrirlo.

¿Qué he comprendido de este libro? Por el momento, que los seres vivos, somos el resultado de un proceso evolutivo que ha costado millones de años gracias a ese principio de la homeostasis, la vida, en su afán de más vida, fue construyendo mecanismos autorregulatorios para sostenerse y mejorar y para explicar este progreso se la vida, vienen esos conceptos importantes, de la emoción, y de los sentimientos, en especial la de los sentimientos.  Damasio, según entiendo, busca que hablemos de la mente, de la conciencia, tomando en cuenta esta relación entre las emociones, los sentimientos, la mente, siempre insistiendo en que provenimos de una compleja historia evolutiva, que, si ponemos en claro, podremos construir una relación de mayor respeto para la vida nuestra y en lo general.

El libro me ha gustado, lo leí de principio a fin, pero me resulta difícil verbalizar lo encontrado y medio enmudecida, me encuentro fascinada por lo que fui leyendo y reconociendo en su momento, aunque ahora me resulta difícil hilarlo.

Necesito revisar esos otros libros que tengo medio empezados y aclararme esos conceptos, sus relaciones, y en especial, que tienen que ver con mi tarea como educadora, pues por el momento, sólo entiendo que los sujetos a nuestro cargo, son cuerpos sintientes que construyen conciencia gracias al poder de la mente que propicia el desarrollo del sistema nervioso logrado, que conocer como funciona nuestro cerebro, los sentimientos, las emociones, ayudará orientarnos por ese amor y respeto a la vida, apoyando conscientemente, los “sentimiento homeostáticos” y “los sentimientos emocionales”, que tienen que ver con los fundamentos de quienes somos. 

 

jueves, 18 de agosto de 2022

El progreso de la escuela no ha garantizado una sociedad igualitaria. ¿Qué rol hemos y estamos jugando los educadores?

 


Emilio Tenti Fanfani. La escuela bajo sospecha: Sociología progresista y crítica para pensar la educación para todos. Buenos Aires, Siglo Veintiuno Editores, 2021. Libro digital.

He sabido de este autor por otro libro que revisé hace tiempo, por artículos que leí, conferencias dictadas anidadas en YouTube; sé que es sociólogo, que tiene una amplia trayectoria por el mundo de las políticas educativas mundiales aportando ideas importantes sobre la educación, como la del “oficio docente”.

Al comienzo de la lectura, sentí desencanto, y no entendía la causa, pues no es un libro con lenguaje complejo, el autor se esforzó por situarlo en nuestro mundo, pretende comunicarse con nosotros, todo lo que dice, nos compete, por ello, necesita ser leído, pero ese comienzo me causó cierto tedio que enlenteció la lectura. Y tuve que preguntarme ¿Por qué mi actitud?  Así que tuve la tarea de pensar, por qué esta primera relación con tan importante libro me detenía, y a la par, avanzando en la lectura.

Terminada la lectura, puedo pensar en su tesis de “la escuela bajo sospecha”, que alude a una escuela en falta, que no ha logrado cumplir sus promesas de disminuir las desigualdades sociales, lo cual, se ha vuelto evidente.  Por ello, en la primera tercera parte del libro, se enfoca en explicar esta la paradoja de que, contando con una población más escolarizada, con más títulos, el progreso de las personas, la dignidad humana, va en retroceso, que no existe esa correlación de fuerzas entre desarrollo educativo y desarrollo social.

Para ahondar en el fenómeno, toca varios puntos, como la creciente credencialización escolar, población con más y más grados, como se cuenta con un sistema de evaluación que fiscaliza la educación más que formar, la lógica meritocrática que pones a todos a luchar por el progreso en desiguales oportunidades, el pobre en la escuela pobre, el rico, en escuelas de su nivel, etc., dándose un circulo vicioso de reproducción de desigualdades en la misma escuela que promete progreso, desarrollo, bienestar desde la tutela de un Estado que falla.  Pero no se queda ahí, su mirada se magnifica hacia lo social, pues reconoce que dar garantías de ciudadanía justa, no solo es tarea de la escuela, se adentra por lo social, y desde conceptos como capital cultural analiza lo que puede hacer o no la escuela frente a esta situación, y nos dice algo que los maestros sabemos muy bien, que aprender no es por decreto, que exige esfuerzo, tiempo, condiciones y si no se piensa en estas diferencias que aporta el capital de cada sujeto, la educación fracasa, pues parte de estándares que no todos poseen dadas las realidades de sus primeros años, como lo es familia, cuyo desigual capital cultural, en la escuela, se reproduce, ahondando la marginación, y esto favorece la desigualdad social.

Este decir, es claro, bien argumentado desde conceptos de la sociología de Bourdieu, Durkheim, y otros importantes autores, que nosotros los maestros apenas conocemos, pero sabemos que nuestro autor sí.  Con tales aportes, profundiza para encontrarse con la existencia de la clase dominante, esa que toma las decisiones, la que atrapada en las lógicas tecnocráticas y economicistas de la época, toma decisiones injustas sobre los dominados, y en especial sobre la educación actual, lo cual, trajo y traerá severos costos sociales que obnubilada en su poderío y creencia de progreso, va dejando una estela de marginación, de exclusión, de graves problemas sociales que si bien existían, cada vez se agudizan más.

Y bien, esta parte, pienso, nos es familiar, tal vez de oídas, leída, sabemos de esto, ¿cómo? Por ser profesores, dada nuestra condición laboral, nos hemos situado en el lado de los excluidos, marginados.  Sentirnos de este lado, pienso, a reserva de pensarlo mejor, nos lleva a responder a “botepronto” y sin mucha reflexión, sin una argumentación sistemática, como esta que se hace aquí, y quedamos atrapados en la “lógica del marginado”, y ahí, nos arrinconamos rumiando nuestras emociones y sentimientos frente a una realidad que nos achica en medio de discursos que nos vuelven un mito del bienestar humano.

Entonces, caí en cuenta que esta parte tiene que ver con mi desagrado porque me volvió a esos “saberes”, a estas ideas que no se piensan, pero que sentimos, que vivimos, y desde ahí, invadidos por los emocional, hacemos cosas mínimas, propias de los usos y costumbre de la resistencia magisterial.  Si, pienso que no me gustó ese llevarme al lugar de los excluidos, porque movilizó lo que me inmoviliza, entonces, se activó la resistencia.

Con la lectura hecha, es imposible negar lo ahí planteado, es cierto que se vive una educación sumergida en un mundo que la utiliza de acuerdo a las fuerzas hegemónicas, a las tendencias, a los argumentos de quienes tienen poder de decisión sobre otros dadas la formas de participación regulada, eso no lo rebato, pero me pregunto, ¿No podemos abrir otros ángulos de reflexión? ¿Será posible analizar este presente para reconocer las fuerzas que precisamente hegemonizan, pero sin esta dualidad de dominantes y dominados? He aprendido con base a otros textos, que todos participamos, desde los actos más cotidianos y simples en la construcción de la realidad, todos hacemos las historias, de las cuales, unas hegemonizan más que otras, pero articuladas forjan el todo social, el sentido de la época, entonces, si todos jugamos un rol ¿Qué estamos haciendo para ser parte de los dominados? ¿Qué podemos dejar de hacer desde nuestras míseras vidas cotidianas para dar giros a esas fuerzas hegemónicas? ¿Cómo podemos cambiar nuestra participación decretada por una partición despierta, informada, atenta? Me resistí a verme entre los dominados sin opción de hacer algo, cuando sé que lo puedo hacer desde mi cotidianidad docente. 

Sé que no puedo rebatir las verdades que analiza, son ciertas, pero no me agrada el lugar que en esa realidad se me otorga, y apelo a “nuestro-poder”, ese concepto acuñado por Foucault que nos revaloriza como sujetos, Foucault nos dijo que todos ejercemos el poder, lo hacemos de instante a instante; luego entendí que todos somos “ámbitos de sentidos” al leer a Zemelman, y también, que todos tenemos resortes desconocidos en el inconsciente que nos lanzan a vivir situaciones inéditas como lo planteó Freud, comprendo ahora que somos “fuerzas vivas”, y que nos desplegamos en esos lugares sociales, llenos de dispositivos de poder, unos más poderosos que otros que pretenden controlar nuestro-poder,  pretenden gobernar nuestra subjetividad, y concuerdo, logran algo, pero no del todo, en esta explosión de vida que somos ¿cuántas decisiones tomamos que quedan fuera de ese control?

Pienso que somos ingobernables del todo, cada uno toma decisiones, orientadas por esa parte iluminada y oscura en nosotros, tenemos un poder íntimo que ejercemos, salvo que la forma de gobierno sea muy castrante, que también existe, y no pretendo hacer apología del sujeto, no, solo digo que las personas, en esta capacidad de optar, tomamos caminos, atajos, veredas, de acuerdo a nuestros deseos, necesidades, intereses, somos de lo más impredecibles… la subjetividad humana es un campo aún muy oscuro, lleno de revelaciones de quienes somos.  Si solo nos situamos en ese lugar de dominados, refugiados en esa verdad a medias, en nuestra ignorancia, apoyamos esas fuerzas, por lo tanto, hay que buscar y conocer esos dispositivos de poder que se nos imponen y de los cuales participamos, para transformarlos desde nuestro propio poder reorientado.

Esta es la forma en que puedo comprender mi enfado en la primera parte del libro.  Y me alegro haber resistido y terminar el libro, del cual pude abrevar un mundo de ideas sobre el aprendizaje, la familia, cómo nos piensa a los maestros, eso del “oficio docente” da muchas pistas sobre lo que nos aporta una identidad, aunque para mi gusto, cree demasiado en nosotros, deja de lado esto de la subjetividad docente que emana para todos lados y sospecho que él la ve marchar para el lado esperado, que existe un deber en su mirada, cuando nosotros, podemos tomar un caminos inesperados.  A veces sospecho, que hablar sobre nosotros, siempre se encuentra con una la mirada desde el deber ser, nunca sobre el humano terrenal que somos.

Este libro, nos resitúa en la realidad, nos lleva a mirar una escuela en falta, y nos ayuda a reconocer diversas dimensiones del problema que vivimos como educadores; aporta información valiosa que necesitamos para despabilarnos, y mejor informados reconocer nuestro lugar, qué estamos haciendo en favor o en contra de esta hegemonía de fuerzas económicas, culturas, científicas, tecnológicas, de lenguaje, históricas, etc.

Definitivamente, es un libro que amerita ser leído y cada quien hablará de su experiencia de hacerla, la mía fue una batalla resistiendo a esa forma de pensar que conocí desde los 80s, cuando me inicié en esto de las lecturas al volverme docente a nivel superior, leer sobre estas cosas era el pan de cada día, y reconozco que quedé atrapada, hablé de esos poderes fácticos que se nos imponen, y la necesidad de luchar contra ellos. Ahí estuve, y no supe cómo me zafé de eso (y quien sabe si siga allí), tal vez han influido los libros leídos, o la docencia libre en la Maestría Formación Docente, la historia personal, la formación, etc., las tesis de maestría, y doctorado que escribí, que siempre orienté hacia el problema del sujeto, reconociéndole ahí, un poder, que ahora puedo pensar mejor.   

Hoy, pienso (y con miles de dudas), que estamos en las manos de nosotros mismos, lo que me causa terror, porque nos resitúa en la ley de la selva, y viene la idea de “ética-estética” de Maffesoli, y tranquiliza, y es que desde ese lugar apenas conocido llamado subjetividad, somos capaces de hacer las cosas más divinas, como las más infames, pues siempre nos cuidamos de no caer en disonancias cognitivas que nos confronten, y desde ese criterio de autocuidado, siempre tendremos la razón hagamos lo que hagamos.

Maestros, maestras, maestres, hay que leer este libro.  Al normalismo (los estudiantes) le caería muy bien.  Y así como leemos a este autor, que mucho nos ayuda con sus análisis, hay que leer otros más, leer, créanme, nos ayuda a asomarnos a nosotros mismos, nos permite reconocer “eso-desconocido” que somos, con las lecturas nos aproximaremos a nuestro potencial, a reconocer que somos una fuerza pura, ese “ámbito de sentido” que dice Zemelman, y que siempre se espera sea bueno para lo social, pero si no lo es, cuando menos aflora, lo podemos pensar y analizar, saber qué tan peligrosos podemos ser desde nuestro hacer. 

Pero insisto, NO hay que hacer apología de nosotros mismos, somos un océano lleno de misterios…

 

 

miércoles, 20 de abril de 2022

¿La política educativa actual enfrenta la problemática educativa estructural de nuestro país?

 

La regresión educativa.  La hostilidad de la 4T contra la ilustración.  Gilberto Guevara Niebla.  Coordinador. Grijalbo, 2021.


He terminado de leer este libro.  No soy tan rápida como me gustaría.  Envidio a esa gente que dice leer varios libros al mes, la verdad yo leo cuando menos una docena al año si bien me va (ser maestra en grupo me ocupa mucho tiempo). En fin, no hay que quejarse, ya lo leí, tomé notas y aquí está mi impresión (ya saben, no sé reseñar libros)
Ya en un post anterior, describí como ví la "Presentación" y mi impresión del Primer artículo a cargo de Gilberto Guevara Niebla, y concluida la lectura de todos los ensayos, confirmo la necesidad de que todos los que nos dedicamos a la educación (si no es que todos los que puedan hacerlo), leamos este libro, es importante, lo necesitamos.
Antes que nada, debo decir, que más allá de estar en contra o favor de las políticas que este gobierno viene realizando, me parece un libro que recopila información, aporta datos, analiza cómo van las programas, las intenciones de la política educativa actual, y nos coloca en la realidad en la que hacemos la educación. 
Leer cada uno de los ensayos, permite pensar los problemas en que estamos inmersos, problemas de larga data, esos que venimos sobreviviendo por décadas,  por no decir ya de un siglo (la SEP, ya es centenaria), pues los sitúan en un antes, y un ahora, es decir, plantean cómo el actual gobierno los enfrenta desde su ideología, concepción de la educación y estrategias. 
Se trata de un libro que  ayuda a pensar en qué situaciones complejas estamos situados, y nunca tratan de provocarnos encono, sino un sentido de realidad; no hace un llamado a estar en desacuerdo con el Gobierno Obradorista, no, sólo nos coloca en los que está pasando, y como todo ensayista, los autores plantean su postura, respetable, y nos ofrece su opinión sobre los efectos, consecuencias, sentido político y como es lógico, sus opiniones.
La mayoría de ellos, por sus análisis, plantean que para este gobierno, la educación dice importar, que se tiene una serie de palabras que exaltan el valor de la educación, lo cual es bueno, pero cuando se asoman al dato duro, al análisis de lo que realmente está pasando, concuerdan en que la educación necesita más atención en todo sentido, pedagógico, presupuestal, organizativo, institucional, evaluativo, etc., etc.
No voy a describir cada artículo, no es la intención de esta reseña, tan solo quiero dejar la invitación a leerlo, y pensar con los autores los problemas que plantean sobre:
-El proyecto educativo que se enarbola en todos los ámbitos, desde la educación básica a la superior, pasando por el normalismo.
-Las instituciones que ha desaparecido y las que ha creado para favorecer su ideología.
-Las leyes que ha modificado y sus resultados en todos los niveles.
-La gobernabilidad educativa, sindicatos y sentidos magisteriales.
-Los programas para favorecer la educación y sus efectos en el aprendizaje real y necesario.
-Cómo se ha enfrentado la problemática generada por la pandemia, la posible tragedia en la formación de las nuevas generaciones.
Son muchos los asuntos que tocan y todos tienen importancia, pues la educación no se detiene, y eso que sucede no para, avanza y las preguntas que invita a hacernos giran en torno a 

¿Qué problemas se están atendiendo? 

¿Cómo se está haciendo?

 ¿Qué está resultando? 

¿Nuevos problemas? 

¿Cuáles?

Este libro nos dice, que la educación es un proceso social de largo aliento, y que se necesitamos estar informados, atentos y cada uno desde su trinchera vivir estos sucesos con atención y responsabilidad, y eso, nos exige conocer qué pasa.  Este libro es una fuente de información, ojalá lo adquieran  y puedan leerlo. En verdad, se necesita.  






jueves, 10 de marzo de 2022

"Regresión educativa" ¿A dónde nos dirige si no la comprendemos e intervenimos a tiempo?

 

 


El ensayo “El populismo en Educación”, con el primero de los escritos que integran el libro “La regresión educativa” (Grijalbo, 2021), Guevara Niebla, un crítico de la educación mexicana de larga data, ¿Quién de los maestros en su formación no ha leído algo de él?, espero que todos respondan positivamente) nos presenta dos ideas centrales a mi ver, la primera, y que no nos extraña,  la conocemos de toda la vida “la educación no es prioridad” y la segunda, nos cuenta, cómo se ha disminuido y reorientado el financiamiento educativo, y cómo este poco recurso económico, se destina a programa de becas o entrega de dinero sin intermediarios, donde más que buscar el desarrollo de la educación, se tiene como meta favorecer un clientelismo ad hoc a los sentidos políticos del gobierno en turno; nos cuenta como AMLO, es el centro de tales disposiciones ante la concentración de poder de que ha logrado al colocar a sus subalternos en las dependencias institucionales, quienes siguen sus órdenes sin resistencia, tal es el caso de nuestra secretaria Delfina Gómez.

Entonces, la regresión educativa se da por la asfixia de los programas educativos ante los recortes auspiciados por la gran idea populista de la “autoridad republicana”, concretada en despido de personal, recorte o suspensión de programas, reducción de salarios, suspensión de asesorías impidiendo la incorporación de ideas actualizadas, suspensión de equipos de cómputo tan importantes hoy día en la educación, etc.,  Esto no sólo se vive en las instituciones educativas sino en todas las dependencias del país.  ¿Y el dinero a dónde se destina? A los programas del bienestar, a dinero que se da en la mano, sin supervisión, sin tener claridad en su manejo, pero garantiza una clientela a favor del gobierno encabezado por AMLO.

Esta realidad innegable va dejando una estela de retrocesos, que se aumentan de manera aún incalculable, con la llegada del COVID-19, la pandemia. 

Guevara Niebla, afirma como muchos otros intelectuales, que esta situación nos puso en la cara, la desigualdad, la injusticia, los problemas crónicos de la educación mexicana, que, en vez de mejorar, se han agudizado.

Estamos inexorablemente en esta “regresión educativa” que es favorecida por un suceso natural, la pandemia, es cierto, pero también se debe a las decisiones políticas que se han tomado, la opción desde el poder, ha sido recortar las ya insuficientes finanzas a la actividad educativa. Este desinterés por la educación, sucedía antes del fenómeno “Cuatro T”, era notorio, pero hoy, con lo que ha pasado, se vuelve una actitud mezquina, pues el poco dinero (dado que no se trabaja en una mejor política fiscal que recaude ingresos para lo prioritario-social), se destina a proyectos clientelares, y a obras, que, si bien pueden ser importantes, habría que reconocer que no estamos en jauja para hacerlos hoy.

El ensayo no tiene pierde, lo escribe una persona que estuvo ahí, que vivió situaciones, que tiene una larga historia en mundo educativo, que sabe de qué habla… Deja ideas en qué pensar, por ejemplo, menciona la necesaria reflexión que tenemos que hacer todos lo implicados sobre esto y pensar en los problemas en los que cada uno puede reconocer y comprometerse desde sus microespacios, menciona la enseñanza, ese es nuestro ámbito, y cómo desde ahí, haciéndolo bien, con buena formación, con cultura pedagógica, con ese compromiso ético y responsable frente a cada niño, podemos romper el círculo de la desigualdad, dando la oportunidad de vivir una educación que le permita hacerse cargo de sí mismo, de su vida, y del tiempo que le toca vivir… Cómo le escuché hace poco Díaz Barriga, (otro grande de las letras sobre educación), somos mayores de edad, no necesitamos decir “fórmame para trabajar mejor”, como adultos, tomamos decisiones, y ser un profesional preparado, culto, que mira en la penumbra de los futuros que se ofrecen, es una decisión del ámbito muy, pero muy personal.

Maestros, hay que leer este libro, nos ayuda a comprender nuestra real-realidad educativa y cuando esto pasa, cuando comprendemos la raíz de los problemas, nos situamos y nos ponemos a hacer nuestra tarea con más sentido y profesionalismo… Yo mañana, sigo el “Claroscuro de la reforma educativa 2013-2018”, esa mal llamada reforma, desaparecida, dicen… veremos.


miércoles, 29 de diciembre de 2021

Vivir hoy día entre lo real y lo virtual ¿Es una amenaza o una oportunidad para lo humano?

 Byung Chul-Han. No-cosas. Quiebras del mundo de hoy. Penguin Random House Grupo Editorial España, 2021. Edición Electrónica.

 


Este libro me hizo recordar que hace unas tres décadas, tenía tendencia a leer libros de este tipo, libros que hablan de que algo mal estamos haciendo. En aquel tiempo era contra el sistema económico, las políticas en boga, la hecatombe del mundo si no hacemos algo, etc., etc., se nos vendría abajo; en ese tiempo, era aún algo novata en esto de ser maestra en educación superior, y necesitaba argumentos para convencer de algo a mis alumnos de pensar en cambiar y formarse de un cierto modo, en este caso, desde enfoque de la maestría a la que estaba llegando.

Con el tiempo, leí, leí más, me informé, y sobre todo, me tomé en serio el enfoque de la Epistemología del Presente Potencial, con la que aprendí y comprendí la importancia de conocer el tiempo presente como una construcción histórica, y que en la medida en que me situara en mi propio tiempo, reconocería a la vez, fuerzas nacientes de construcción futura; comprendí que era importante leer la realidad en germen y entonces comprometerme con proyectos que los hicieran realidad, poniendo en acción esta idea de que la historia se construye desde la más cotidiana-cotidianidad. 

El enfoque, en lo personal me ayudó a tener una mente más abierta, luchando contra mis propios dogmatismos formativos, y fue muy, pero muy difícil hacerlo, pero algo tenía la lectura de Hugo Zemelman que por más dura y compleja que me resultaba, sabía que era buena para mí, y lo mejor, no me exigía fidelidad, al contrario, me exigía leer y leer de todo lo que pudiera, pues comprender mi tiempo presente no es asunto de un enfoque, sino de todos los posibles a los que yo pudiese acceder. Y así lo hice, y lo mejor, lo sigo haciendo ya alejada de la docencia universitaria.

Así, que ahora, cuando me encuentro con libro que nos dice que el mundo presente está destruyéndonos, que está acabando con lo que antes era bueno, y que ahora se nos sumerge en un estado de pérdidas, pues me resisto a esas ideas y defiendo la construcción de la historia ¿cuál? esa que en nuestra ceguera o luminosidad intelectual podamos construir, pues como seres humanos somos fuerza, potencialidad ¿hacia dónde? Ese es el misterio, se trata de apropiarse el presente y orientar futuros mejores.

Bueno, con esta aclaración, sólo diré que este libro, aunque he leído otros del autor, y que por esta tendencia no lo seguí más, pero al ver este nuevo material, lo revisé para ver sus nuevos argumentos, el título resulta atractivo.  

Tiene una forma de leer el mundo que se necesita respetar.  Así que me adentré por sus ideas, revisé y encontré que nos ve como consumidores de información y cosas no reales, atrapados en las realidades virtuales, dice que somos unos infómatas extraviados, que el mundo digital nos empequeñece, nos aturde la existencia humana con su ruido, su inmaterialidad, el desapego por las cosas privilegiando una memoria en la nube, donde guardamos videos, fotos y gran cantidad de información volátil, y que somos dominados por los datos, los algoritmos de la red.

La verdad, me pareció muy pesimista. Pienso que es una lectura del tiempo presente desde parámetros conceptuales que defiende lo sucedido tiempo atrás, me parece que utiliza un viejo paradigma de conceptos que lo anclan en una temporalidad ajena a la nuestra, y por ello, no puede mirar el movimiento de la realidad presente, que definitivamente, es dinámica, veloz, y esto la hace muy diferente a la que conocimos en dos décadas atrás, todo ha revolucionado, tenemos un tiempo espacio muy distinto donde se generan otras formas de existencia, otros modos de ser, estar, pensar.

Es un libro que se lee con dificultad pues se ayuda de Heidegger, Hegel, y otros filósofos (él es filósofo) y desde conceptos de estos autores, nada fáciles, nos explica este lastimoso proceso de pérdidas en el que estamos entrando.  

En lo personal pienso, que si es necesario reconocer qué estamos haciendo, qué problemas estamos generando, qué formas de subjetividad estamos desplegando, los problemas formativos que estamos enfrentando, y atenderlos.  Pero para hacerlo, necesitamos verlos como procesos del tiempo presente, reconocer sus tendencias, sus fracturas, sus posibilidades, como fenómenos de la realidad sociohistórica y prepararnos para vivirlos con un reencantamiento, con la sorpresa y animosidad que se necesita para construir la historia que se necesita, en esto, la lectura de Maffesoli ayuda mucho.

Diré, que si puedo rescatar algunos problemas que el autor plantea, como es esto de la abundancia de la información por el avance de las tecnologías, que esto de extraviarnos en medio de una información imposible de contener, de procesar y que termina en “fake news” no es bueno, pues al ser tanta y compleja, termina sólo en esa parte emocional y desde ellas nos domina, lo cual no es nada bueno.  Igual, tenemos el problema de nuestro desapego de las cosas que nos rodean, todo se torna volátil, no nos arraigamos, nos formamos comunidad con facilidad, y ni qué decir el empobrecimiento de nuestra capacidad de pensar el mundo ante la tendencia del facilitismo, lo simple, lo banal, porque tenemos mucho tiempo libre y buscamos más lo lúdico para utilizarlo…

Bueno, el libro, leyéndolo con cautela, sin dejarse atrapar el pesimismo, ayuda a plantearnos preguntas, problemas, retos formativos, porque si no tenemos este cuidado, terminamos pensando en que somos seres hacia la extinción… y eso, aunque es un futuro posible, necesitamos enfrentarlo aprendiendo a leer nuestro presente, a reconocer los problemas y prepararnos intelectual, política y socialmente para atenderlos, construyendo ese futuro digno que como humanos, pensantes, sintientes, merecemos.

lunes, 27 de diciembre de 2021

La narrativa de la revolución mexicana ¿por qué un mito oficial y no un hontanar de historias por develar?

 Schettino, Macario. Cien años de confusión. La construcción de la narrativa que legitimó al régimen autoritarismo del siglo XX. Ediciones Culturales Paidós, S.A. de C.V. México, Edición Electrónica de 2016.    

Soy profesora de educación primaria, formada en el normalismo de la década de los 70s, (hoy, jubilada ya en plaza federal).  Inicio diciendo, que leer este libro ha sido un nuevo golpe a mi conocimiento sobre la historia de este país donde vivo y me jacto de ser mexicana, y digo nuevo, porque me pasó igual, cuando leí la Patria y la Muerte de José Luis Trueba Lara, quien de manera muy documentada, narra cómo se construyó nuestra idea de nacionalismo, y desde ese momento, aquellas narraciones de la revolución mexicana, las historias de los héroes que murieron por la patria, la verdad cayeron de mi gracia, dejando una atropellada idea de la historia oficial que nos ha hecho creer que somos de un cierto modo, cuando no es tan auténtico.

En esta barullo de ideas, ni por donde narrar la lógica de este libro.  Definitivamente, es un texto articulante de ideas sobre historia, sociología, economía, política de lo sucedido entre la primera década del siglo XX y su finales; obliga a cada uno adentrarse por su lectura, y desde sus conocimientos, habilidades e intuiciones, adentrarse por el denso recorrido de tantos sucesos que de diferentes formas y profundidades, han dado lugar a una historia, de la que definitivamente no sabemos nada, y solo se han divulgado aquéllos que por interés político se han magnificado ocultado “los otros datos” que impedirían la conformación del mito de la revolución mexicana, mito en el cual se sustentan fuerza de poder que han orientado la vida social, política, cultura, y económica de México. Y es así, la lectura de este libro va derribando ideas anquilosadas en la medida en que se explican. 

Por ejemplo ¿Qué aprendimos sobre Porfirio Díaz? Por todo eso que la historia oficial impone que aprendamos sobre él (como maestra yo he sido parte de esta exigencia de aprendizaje), hoy lo detestamos, lo reconocemos como un personaje que nos llevó a un estado de crisis que terminó en la Revolución.  Y Macario Schettino, con documentos, fuentes, datos verificables, nos cuenta que en el Porfiriato México vivió un desarrollo fuerte, que sí, centró en él, gran poder, y con esta fuerza política articulante, pudo controlar por décadas las otras fuerzas de poder ambiciosas, y así, hacer lo que hizo como gobernante.  Y Schettino, cuenta que, a este hombre, se le pasó el tiempo, que envejeció y cuando menos pensó, ya no tuvo el tiempo ni la fortaleza para heredar el poder a otro de una manera en que no se genera una batalla campal entre todos los interesados en su rol presidenciable.   Así, se ven surgir esos alzamientos por el país de grupos buscando quedarse con ese lugar, nunca por un amor la patria, a los indios empobrecidos, etc., etc., que nos dice para justificar tanta matanza (esto Trueba lo narra muy bien).

Macario Schettino, nos cuesta que el relato de la revolución mitológico que conocemos, se construyó cuando las aguas se apaciguaron, cuando finalmente Lázaro Cárdenas, el último general que ocupa el cargo, haciendo caso a las fuerza del mundo (pues era el momento de un Mussolini, de un Franco, de personajes que por mundo reorganizaban sus mundos desde su poder), así Cárdenas, fue ordenando las fuerzas vivas, formando sindicatos, organizaciones, controlando desde el poder gubernamental, y se dio lugar a lo que conocimos por corporativismo, forma de organización que permitió un reparto de poder controlado por el estado, y a la par de esto, se fue armando un discurso que nos hizo creer que la revolución se hizo para rescatarnos de la malsano porfiriato.  Trueba Lara nos cuenta cómo se construye nuestra idea de ser mexicanos, como se construye la idea de la raza de bronce, que la verdad indigna vista de lejos.

Y así, hay muchas ideas que se pueden ir desmontando, como la del “capitalismo de cuates”, que nos explica cómo los grandes empresarios se enriquecieron al amparo del poder, y que por eso México no es un país que produzca riqueza, no se aumentan impuestos por cuidar sus privilegios y es una de las causas por la que no podemos salir de tanta pobreza.

Igual, la idea de hombres desinteresados y amorosos por su patria se cae a pedazos, Schettino, describe a personajes ambiciosos de poder, guiados por sus pasiones y deseos personales, conformando tramas de poder que terminan en actos de corrupción, en asesinatos.  Esto en verdad es doloroso, pues al ser formada en la idea del “héroe” ya nada encaja, ahora son tan solo seres humanos, personas de carne hueso motivadas por su individualidad egoísta, en algunos casos, algo patológicas.  Trueba ahonda más en esta dimensión, lo mismo Roger Bartra en su libro “La jaula de la Melancolía”.

Y me ha quedado una tarea, investigar más sobre ese tiempo colonial que poco conocemos.  Dice Schettino, que es ahí donde aprendimos una cultura, un modo de ser, de organizarnos que no hemos podido modificar, que, por ejemplo, los pueblos que aún se gobiernan por “usos y costumbres”, (como sucede en algunos estado del centro del país) son formas de gobierno de la colonia, que el corporativismo, ahí tiene su raíz… ¿será?, que por eso, al no conocerla, no sacarla a la luz, no hacerla consciente, es una forma de gobierno que nos sigue dominando, que siempre cambiamos y nos regresamos, un ejemplo, lo que hizo Porfirio Díaz, y las tres siguientes décadas, nos regresaron, los cambios que sucedieron el los 80s, 90s, hoy se desmantelan y nos volvemos a regresar ¿a dónde nos regresamos? ¿A formas de gobierno que siguen paradigmáticamente orientándonos?

Creo que este libro con estos otros dos que he leído me ha dejado vacunada contra la mitología del estado mexicano y no queda más que seguir hurgando entre libros, para enterarse de más verdades calladas por la historia hegemónica.  Hoy más que nunca, en la era de la información al alcance de todos por la apertura de la Internet, tenemos el derecho a conocer todo, acceder a diferentes diversiones sobre los acontecimientos históricos y conformar nuestras propias posturas, claro, las posibles, pues la formación ideológica es una limitante, un parámetro formativo duro de transformar… pero leyendo, discutiendo, informándose, poco a poco, mucho puede hacerse.

Bueno, hay que leerlo y cada lector ordenará su cabeza y tendrá sus propias conjeturas… duré leyéndolo por tres meses, me ausentaba para procesar las ideas que iba reconociendo, ser maestra, estar formada en esos mitos, no resulta fácil ordenarse al mismo tiempo de la fractura, lo bueno que tenía que otras lecturas que ayudaron a comprender la falacia del mito y moverse de ahí.

Suerte en esta experiencia de lectura, más si eres docente de educación básica.

sábado, 13 de noviembre de 2021

Reconocer que somos seres finitos heridos por el infinito nos permite comprender nuestra condición y esencia humana.

 

Josep Maria Equirol. Humano, más humano. Una antropología de la herida infinita. Acantilado, Barcelona, 2021.  Edición Electrónica.

 


Leyendo “Nuevas formas del malestar en la cultura” de Vilma Coccoz, me encontré con este autor, quien viene desarrollando un pensamiento filosófico, dice el “de la proximidad”, sobre la experiencia de existir, que le lleva a reflexionar sobre lo que nos hace humanos.  Elegí este libro porque es el más reciente.

 Confieso, que aparte de leer su libro, me di a la tarea de escuchar cuando menos tres de sus conferencia recientes y pude así percatarme del por qué, pese a ser un asunto de reflexión filosófica, fue tan atrayente su lectura, pues se esfuerza por tener un lenguaje coloquial, es decir, que sin tener ese bagaje de lo que dijo Nietzsche, Heidegger, Levinas, y tanto muchos que cita a pie de página, todos podemos “sentir que sentimos” algo, lo que dice nos ayuda a profundizar en la profundidad que somos cada, somos tocados, somos aludidos en la herida que somos.

 Es un largo ensayo, con un índice con temas coloquiales que nos implican pues aluden a nuestro nombre, de dónde venimos, el día, la noche, etc., y desde éste, uno no puede rechazar un contenido que desde su lectura hace que recordemos, que pensemos que que sentimos, nos hace pensar que se piensa para comprendernos a nosotros mismos, y si tenemos preguntas sobre nuestra condición humana, ahí quedamos, buscando ideas que nos ayuden a comprender ese “alguien” singular, que somos, en la intemperie de la existencia, pues acabamos reconociendo que somos un nacimiento que se repite día a día, y que hemos venido de ninguna parte, pero vamos hacia lo que sigue y sigue, y que en ese proceso somos una herida abierta, porque todo el afuera nos llega, nos toca, lo sentimos y es tanto ese sentir, que nos deja heridos.

 Y que reconocer nuestra finita vida, herida por el infinito, desplegándose en la intemperie, es un acto de resistencia, porque somos personas que podemos pensar que pensamos, que podemos imaginar, construir, crear, y así, imaginando, se avanza esperanzado por la vida hacia algo más en potencia, esperando renacer, ser creado en lo que hacemos, y a esto le llama “poiesis”.

 Es un ensayo que nos lleva a pensarnos, a pensar a los otros, a reconocer que somos comienzos infinitos que nos acercan a un final;  un día no comenzaremos más porque moriremos, somos finitos en lo infinito del mundo, que igual, nace día a día.

 He quedado convencida de que soy un “inicio absoluto” que un día cesará, qué, venida de ninguna parte, es mejor pensar en la fuerza del nacer día a día en el valor de mis actos, que en el momento que en no naceré más.  Reconocer esto que somos, definitivamente es una herida infinita en mi finita vida, pero desde la capacidad de sentir que siento, de pensar que pienso, de crear, nos volvemos donantes de cosas, así como receptores de lo próximo, que siempre es tanto y tanto, siempre algo se siente, algo nos afecta, y día a día renacemos en medio de un cúmulo de sentimientos que no terminan de explicarse.

 Y me quedo con esto último, este libro me ha hecho pensar, y este pensar me adentra por mi misma, y me he  encontrado con mi herida, soy alguien abierta al infinita resistiendo a través de mi esfuerzo por imaginar lo que aún queda por vivir;  nacer cada día, antes del día en que no nazca más, me deja un esfuerzo de acercamiento a mí misma, a mi condición humana, a mi esencia humana.  Dice el autor que al reflexionar nuestra condición humana, se puede pensar en que uno es arrojado al mundo desde quién sabe dónde y se toma conciencia de que se existe, y cuando pensamos en nuestra esencia humana, implica asumirse como ser sintiente, y al sentir lo que uno siente, se percibe la afectación que el “absolutismo de la realidad” impone, así, cada uno se sabe como un ser que renace día a día en medio mil situaciones buenas y no tan buenas, donde se puede imaginar lo que aún no es, donde se tiene la esperanza de nacer y renacer cada día que siga, hasta el último, que ignoramos su fecha.

 Bueno, algo así comprendí, y siento, que esto que me hace sentir es muy propio de mi condición y esencia humana… Cada quien tiene que leer y contar su sentir, porque somos un “yo sintiente” capaz de pensarse. Y aquí le dejo, la verdad, no he dejado de preguntarme por qué leo sobre estos asuntos, y en esta divagación, la misma lectura me hizo hizo pensar una respuesta. 

Entendí que no se está solo, que estamos próximos al otro y lo otro, que vamos haciendo una experiencia de existir, pero lo más importante es la proximidad que somos, entonces el reto es esforzarnos por comprenderla, de otro modo ¿para qué nacer de ninguna parte? Siento que el nombre de esa canción que me gusta ha tomado más sentido: se trata de “honrar la vida” que llegó no sé de dónde, honrar ese misterio buscándome a mí misma….

Me duele la cabeza… lo confieso, pero aquí sigo.  Creo que retomaré el libro de Vilma Coccoz...