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lunes, 22 de enero de 2024

 

Bob Riemen, Rob. El arte de ser humanos, Taurus, 2023. Edición Electrónica.

 

El libro inicia hablando del poeta Ovidio, quien fue exiliado, alejado de su familia, de su lugar, sus amigos y fue enviado a un lugar donde ningún romano iría por propio pie, y ahí Ovidio, en medio de su pena, escribe y en estos poemas nos cuenta, que se tenía sólo a sí mismo, y ante esta posesión, nada podía hacer el emperador, y así, todo su sí mismo, lo volcó en sus escritos, los cuales siguen existiendo desafiando el tiempo y el espacio.  Ovidio, nos dejó la huella de su arte de ser sí mismo.

Cómo ven, es un libro muy diferente a los que he leído últimamente.  Mantiene una escritura ágil, misteriosa, que va poniendo señuelos para intrigar al lector y le lleva a continuar y continuar leyendo, y en ese leer, uno se va enriqueciendo con información que se enlaza con la activación emociones que incitan a recuperar memoria sobre sucesos que han definido pautas decisivas de la vida humana, especialmente del siglo XX a la fecha.

Su conocimiento de obras diversas, le permiten ir recuperando historias de vida de otros autores, sus escritos, y nos va contando como desde sus obras ellos, fueron auto explorando desde su arte, el reto de encontrarse, de definirse, de ubicarse en su momento y vivir con dignidad los desafíos de sus propias vidas.  Va compartiendo los descubrimientos de estos personajes y nos hace ver que esos pensamientos y sentimientos, no nos son ajenos, sino que tales actitudes existen potencialmente en nosotros, lo que propicia la esperanza de mejorar como seres humanos, de construirnos y relacionarnos de formas que exilien de nuestra vida el hambre, pobreza, la violencia, tres plagas exacerbadas en estos tiempos, pero que vienen de muy atrás. Y nos invita a leer…

Sí, de manera directa, nos habla de un camino, uno que nos permita leer libros que aporten las experiencias de otros quienes de tiempo atrás, ya han planteado el reto de la dignidad, del valor, de la congruencia frente a la adversidad de la vida y en ella, el valor de vivirla en la búsqueda de su excelsitud ¿Si no para qué vivimos? Nos dice que pensar, dar sentido a la vida hacia la solidaridad con los otros, hacia la compasión, la responsabilidad es lo que nos hace verdaderamente humano.

Por ello hace críticas a las tendencias humanas de someter, humillar, exterminar al que siendo diferente nos molesta. Reflexiona sobre el avance de una ignorancia que empequeñece la subjetividad humana dejándola a expensas de otros, quienes propician políticas xenofóbicas, demagogias que nos roban la nobleza del reto de humanizarnos; habla de intelectuales que pierden el rumbo y alejan su saber crítico de la sensibilidad hacia los demás, y se pierden por los caminos del poder que somete y extermina.

 Las experiencias que dejaron las dos guerras mundiales, y lo sucedido en la Unión Soviética, se torna en escenario para recuperar a intelectuales que alzaron su voz y escritura para hablar de las injusticias, habla de quienes utilizaron sus pensamientos, su sensibilidad para crear arte y dejar huella del camino que permite no perder su humanidad.

Y termina invitando a leer, pero no cualquier lectura que llega a las manos, sino leer esos libros que nos cimbran con sus historias, que nos permitan revisar quiénes somos, qué hacemos, y cómo estamos viviendo nuestro propio reto de vivir este arte personalísimo de ser humanos. 

El libro se organiza en cuatro apartados, todos diferentes, pero en cada uno existe un personaje que vivió su propio arte de volverse humano en contexto plagados de adversidad, no fueron sometidos, al contrario, ser ellos mismos, es lo que nadie les pudo quitar, como fue el caso de Ovidio. 

Es un hermoso libro… No se lo pueden perder.

 

sábado, 13 de enero de 2024

 

Marino Pérez Álvarez. El individuo flotante. Deusto, Barcelona, 1923. Edición Electrónica.

 


Estamos ante un libro muy propio para reflexionar problemas de los seres humanos que somos hoy, cuerpos de carne y hueso, sintientes y dolientes, socialmente interdependientes, pero necesitados de comunidad, ansiosos de libertad, pero con miedo de asumirla, con deseos y necesidades que nada satisface, con diversos malestares y sufrimientos que parecen no tener cura, con exigencias de adaptación que no paran ante el mundo cambiante, con infinitas seducciones que llevan a la duda, que atormentan en búsqueda de una felicidad que no se encuentra.  En fin, en este libro se habla de los “individuos flotantes”.  ¿Quiénes son?

Los individuos flotantes, son personas narcisistas que sufren si no siente la admiración de los otros, son individuos con un exceso de subjetividad por estar expuestos a una saturación de ofertas que produce una inflación de sí mismo expresada en engreimientos, vanidades, autoatención, rumia de ideas que hunden en el sí-mismo y van dando lugar a una conciencia patógena, que deriva en una serie de malestares psicológicos. 

Se trata de una “divinización del yo”, de individuos, quienes sienten que emanan de sí mismos, que pueden auto crearse sin restricciones, pretendiendo desconocer la relación entre individuo y sociedad y vivir en una “subjetividad sentida”.  Se trata de una ideología del yo, que se basa en una idea intimista, introspectiva, que urge desmontar, pues es un espejismo, pues el mundo interior que nos sostiene, se forja en el espacio tiempo en que nacemos, y éste, nos apropiamos de su lenguaje, su cultura, su moral, no existe la autocreación, es una falsedad.  Si somos conscientes de nuestra subjetividad y sus relaciones con el entorno, podemos aportar y enriquecerlo, eso se llama de acuerdo a Castoriadis, autonomía.

Este concepto retomado por nuestro autor, es de Gustavo Bueno, quien afirma que esta individualidad emerge cuando los ideales individuales y colectivos se desencuentran.  Esta afirmación se hizo a fines del siglo XX, y hoy, ya entrados en la tercera década del siglo XXI, estamos ante una realidad abierta, con una bastedad de pluralidad, saturada de opciones que nos expone una multiplicidad de sentidos que induce a las personas a un “cambio-perpetuo”, que exige un constante reinventarse, con el lema de ir ligero, fluir y para hacerlo necesita ir desanclado de lo duradero.  Esta ligereza, fluidez, paradójicamente, ancla a otras formas de pesadez, las decepciones, depresión, fatiga, que hace flotar en la nada, causando sufrimientos propias de esta época, y que merecen toda la atención para ser tratados con pertinencia y calidez humana, se trata de las generaciones del futuro y necesitan salud mental y física.

En el libro se realiza una psicohistoria que nos lleva a reflexionar nuestro proceso de individualización, de cómo pasamos de la convivencia en la comunidad a la convivencia con las masas, con las muchedumbres, pero desde nuestra individualidad, a estar juntos, pero solos.

En las sociedades colectivistas, gremiales, los integrantes tienen más responsabilidades que derechos, pero viven el valor y sensación de pertenecer, de aglutinarse, de ser parte de algo que los fortalece y orgullece.  En las sociedades individualistas que se van estructurando a partir del siglo XVI, con la emergencia de otras formas de economía, de producción de riqueza, predomina la interdependencia, se exigen más derechos con menos deberes sociales, progresan, pero, los lazos sociales se achican y se vive más en soledad.

Con el progreso individual, los lazos ciudadanos se van transformando, se va dando una mutación de las personas, quienes, frente al progreso, tienen como herencia, un autocontrol, una represión del goce, una moderación de sus actitudes frente a las nuevas circunstancias. Con el avance del progreso, se incita a nuevos modos de ser, la ideología consumista necesita a individuos que no se repriman. 

Esta explicación histórica pasa por el papel que ha tenido la religión, como con la introducción del secularismo que da pie a la multiplicidad de opciones, a la pluralidad, pone al individuo en la necesidad de lo trascendente, que lo vuelca en lo inmanente, ahora se nace de sí mismo, es el individualismo secular, y éste, no necesita comunidad, pues se goza de un yo autosuficiente. El libro cuenta con detalle estos procesos.

Y nos coloca en nuestro tiempo al que llegamos con un frenesí en este individualismo narcisista, alimentado por las nuevas realidades que van desde las formas de economía, las políticas sociales, y tal vez lo más trascendente, las redes sociales, el internet.  Hoy nos encontramos frente a la ruptura de sentidos, tradiciones, instituciones, un sinfín de pluralismos que afecta a cualquiera, y como dice nuestro autor, se exacerba la “penuria del vivir” y ante esto, la secularización y divinización del yo cobra formas que urge problematizar, comprender y atender.

Dedica una gran parte del libro para hablar de los individuos flotantes que nacen del uso de las redes, hijos de este tiempo, que no conocen otros modos de vida que no sea con el celular, las redes y la experiencia de estar interconectados con los lejanos y alejados de los cercanos. La convivencia humana de forma presencial no está exenta de retos, y la convivencia por la red se torna perfecta, se es y se vive en una fantasía del yo, y se desea siempre estar en las redes, en la muchedumbre virtual, pero no en la convivencia cara a cara con personas reales.

Sin embargo, la vida se lleva a cabo en la realidad, y ahí, lo virtual no concuerda con lo real, y la penuria de vivir se agrava con el miedo hacia todo, miedo a la libertad de elegir entre tanto se ofrece, a la soledad al no saber convivir y negociar con los otros diferentes, miedo a la tristeza, ansiedad, envidias que genera ver en las redes la “felicidad” que siendo ficticia, cree y no se puede tener, y todo esto, lleva un desasosiego, a la rumia de pensamientos negativos, y múltiples trastornos psicológicos, que tienen a atenderse con medicamentos.

Marino Pérez Álvarez, en este análisis, le apuesta a las psicoterapias más que a la medicación frente al aumento de patologías que hoy se diagnostican y tratan con sedantes, cuando lo que se trata es de reflexionar la propia biografía, recomponerla, rescatarla de la enajenación de la ha sido objeto ante el uso indiscriminado de las redes y de las euforias propias de nuestro tiempo.

Este libro, ayuda a comprender el sufrimiento de las nuevas generaciones, educadas para el éxito, y no para resolver las contingencias de la vida, está expuesta a alteraciones de su personalidad que necesitamos comprender y atender, no con sedación, sino con la vuelta a la vida en comunidad, donde estar juntos, sea la tarea a enfrentar con madurez y responsabilidad. Pues es ahí, donde se resuelve la penuria del vivir, juntos será menos difícil.

¡En qué complejidades nos estamos adentrando y qué poco sabemos de ellas! A leer….

 

 

 

sábado, 30 de diciembre de 2023

Nadie nace en un cuerpo equivocado.

 

 José Errasti, Marino Pérez Álvarez. Nadie nace en un cuerpo equivocado. Éxito y miseria de la identidad de género. Deusto, 2022. Edición de Electrónica.

 Hace días leí, “Un daño irreversible”, libro que aborda la disforia de género, es decir, sentirse de un sexo que no corresponde al sexo reconocido al nacer. El enfoque de libro, es de tipo documental, periodístico, con entrevistas, datos y da cuenta de un fenómeno social que crece a pasos agigantados y abren nuevos problemas por conocer y atender con medidas pertinentes.

Este libro, “Nadie nace en un cuerpo equivocado” sigue en esta discusión, pero con otro abordaje, ya no es la reportera interesada en un fenómeno social, sino dos catedráticos con formación psico-filosófica, quienes al desempeñarse en la universidad y convivir con jóvenes que se introducen en estas discusiones y cambios, por lo que se ven en la necesidad de abordar el fenómeno con bases de corte más científico, sociológico, filosófico, y en especial por la psicología.  Así, el libro se mueve en cuatro niveles:

En primer lugar, ponen en claro, que evolutivamente, antropológicamente, científicamente, respondemos a una sexualidad binaria.  Cómo especie, dependemos de una reproducción donde participan el sexo que aporta el esperma, y el otro que aporta el óvulo a fecundar, de esta unión, dependen los nacimientos, la evolución de nuestra especie.  Hoy sucede, que podemos ver a un “Hombre” embarazado, pero, aunque esta sea su apariencia, si puede embarazarse, es mujer; e igual, podemos ver a una mujer trans, es decir, un hombre que desea verse como mujer, que no puede embarazarse, porque es hombre.  Desde esta discusión, los autores ponen en claro que eso de declararse “No binarios”, no tiene que ver con el sexo designado al nacer, ser hombre, ser mujer, está prescrito como garantía de la supervivencia de nuestra especie.  Además, finalmente, si se pretende un cambio, quien es mujer y de pronto se siente hombre, o si se es hombre y se busca ser mujer, solo es un cambio de sexo.  El binarismo sexual, persiste.

Un segundo elemento, es esta idea de “Nacer en un cuerpo equivocado”, para ello, aluden a estudios, en este caso cerebrales, no se encuentra nada que diga, que existe un cerebro femenino y otro masculino, no existe cerebro rosa, o azules acordes a los cuerpos sexuados; se nace mujer, se nace hombre, lo cual se establece por la percepción de los genitales al nacer, y el cerebro nada tiene que ver.  Por tanto, la disforia de género no encuentra una razón científica, la pudiera existir de otras formas, y por ello, se necesita tiempo para investigar, para reconocer cuáles son los malestares que llevan a plantear esa disconformidad entre el cuerpo y lo que se siente.

Otro elemento de discusión, es la tendencia afirmativa de la psicología, la medicina, la industria farmacéutica.  Cuando de pronto, una persona dice sentirse de sexo contrario al designado al nacer y registrado oficialmente, se va dando un facilitismo para brindar apoyo a las tendencias de conversión; esto sucede por diferentes medios, la escuela, las redes que lo estimulan, generando presión en los padres, a quienes los hijos amenazan con suicidarse si no ceden, y ellos prefieren a un hijo “trans” que a un hijo muerto.  Un día un niño, un joven amanece diciendo que se “siente” es decir, se trata de una nueva “identidad sentida”, y dice que está en un cuerpo equivocado. Y surge una medicina, una psicología afirmativa que, sin más, sugiere la transformación, sin espera, sin una atención que revise los malestares propios del crecimiento corporal u otros problemas de corte de estabilidad mental, se suministran programas hormonales, cirugías de extirpación de senos o de transformación genital.  Hacer tales intervenciones, sin un tiempo de espera, de diagnósticos con los tiempos necesarios, pensar mejor lo que conviene en esa disforia, puede generar cambios irreversibles, que después, ante un arrepentimiento, genere otros problemas ante los cuales no estamos preparados para enfrentar.

Un cuarto elemento, que parece ser el más persuasivo y peligroso es el ideológico, demagógico.  Se trata del activismo “trans”, un movimiento que recorre las redes, se difunde y propicia que niños, jóvenes, se vean invadidos por esta tendencia y de pronto, ante cualquier problema, duda, inestabilidad, encuentren transformándose de un sexo a otro, declarándose que tienen un cuerpo equivocado, todo se resolverá, que al fin se han encontrado. La niñez, la juventud, está saturada de redes, donde “influencers” hablan de sus transformaciones y cómo han resuelto sus problemas, y a partir de ahí, se ven envueltos en ideas que les permite avanzar y agruparse, lograr reconocimientos.  Entrar en estos grupos propicia identificaciones, agrupaciones que reclaman derechos, libertad lograr sus fines como modificar sus cuerpos, cambiarse de nombre, sus documentos, y vencer cualquier resistencia.  A quien ponga en duda esta necesidad de sentida de identidad, se le acusa de transfóbico, que es algo que hunde a las personas en las redes, y por temor a ser vetado, guardan silencio. Poco a poco este movimiento de autodefensa trans, ha ido generando neologismos, cambios en los pronombres, imposición de denominaciones, y quienes sienten la necesidad de reflexionar la imposición, son vistos como enemigos, se aplica sin censura, una fuerte censura amenazante, agresiva y poco a poco se impone una ideología donde se confunde sexo con género.  Las personas que entran en estas tendencias de sentirse trans, son minorías que van creciendo en diversos grupos, denominados de diversas formas, y cualquier crítica es enfrentada con argumentos transfóbicos, con discusiones cortantes y agresivas para ahondar ni encontrar argumentos que los pongan en crisis.

El libro es reciente, y revela un problema que, en otros países va en aumento exponencial.  En México, no he encontrado nada al respecto, tal vez no he buscado correctamente, pero si aun no estamos en esos niveles de avance del transformismo sexual de nuestras infancia y juventudes, seguramente ya está surgiendo, y estamos silenciadas ante el temor de ser personas que gritan en desierto ante la amenaza de ser señalados como personas con fobia al transexualismo.

Los maestros no podemos mantenernos ajenos a los nuevos problemas que van emergiendo, ya sabemos de la defensa de hombres a usar falda, de las niñas a vestirse como hombres, ¿Qué tanto esa tendencia disque no binaria ya está entrando en nuestra población? O tenemos tantos problemas con la violencia, con la carestía, con la salud, que esto aún no se nota… es posible, pero tenemos que estar atentos, no sabemos qué problemas están ahí, creciendo.

Es un libro recomendable para todos, y todos podemos leerlo pese a que tiene partes complejas, que pueden saltarse, y luego volver a ellas.  Su lectura en verdad, es urgente.

martes, 12 de diciembre de 2023






Marian Rojas Estapé. Encuentra tu persona vitamina. Espasa, 2021. Pág. 312, Edición Electrónica.

Confieso que pocas veces leo Best Seller, y por lo que ví en su número de ventas, este libro lo es. Lo compré porque mi hijo me lo pidió e igual, lo regalé a mi hija y mi amiga creo, ya no recuerdo, de esto hace tiempo.  Lo compré para revisarlo, y hasta hoy pude hacerlo.  Y Sí, confirmado, es un best seller, pues se lee muy rápido, no tiene una trama teórica compleja, la autora con ejemplos y algunas citas va detallando este asunto de sentirnos bien segregando oxitocina, la hormona del bienestar.

Pienso que es un libro recomendable para todos, aporta información sobre el por qué muchas veces no logramos sentirnos bien, y lo adjudica al estrés, que provoca en nosotros la segregación de cortisol, una hormona que nos prepara para estar alertas, pero si siempre estamos así, tanto cortisol nos agota, nos enferma, por ello, la oxitocina, viene en nuestro auxilio para equilibrar el desorden, entonces el reto, el meollo del problema es cómo segregar oxitocina de manera natural.

En el libro va desglosando diversos apartados en los que nos explica por qué podemos estar más estresados, malhumorados, insatisfechos, y aborda los asuntos que tienen que ver nuestro desarrollo emocional desde la infancia, el problema del apego saludable. También habla de la convivencia con personas, pues siempre vivimos con otros, y como esas otras personas pueden hacernos segregar cortisol, a quienes no quieren llamar personas tóxicas, sino personas cuya personalidad es un tanto compleja que su cercanía nos afecta, y el reto es que ellas cambien, que se den cuenta del daño que pueden causar por su personalidad (esto me pareció un tanto ingenuo, pero mejor hay que leer el libro)

Bueno, la verdad, cuando leí la parte de la formación emocional infantil, todas esas cuestiones del apego, creo que me hizo generar cortisol, me pregunté ¿Qué madre fui? Esta que aquí propone o la que pude ser dada mi formación, mi madurez, mi sentido de vida y de progenie; me sentí angustiada de no haber sido la madre que mis hijos necesitaban y vino una sensación de culpa, de remordimiento, eso de sí “Y si…”, pero ya me sacudí esas emociones, me moví de lugar y ahora me digo, que como madre, uno es la persona que en su momento se necesita, no puede serse de otra forma, no puede darse lo que no se tiene, siempre se hace lo posible y se va cuidando el despliegue de eso que uno construye, en este caso, la formación de los hijos. Así que, por ese lado, ya me siento más tranquila, nunca postergué mi amor ni mis responsabilidades.

Bueno, pasado este episodio de cortisol, me encontré con esto de la persona-vitamina, y concuerdo, estar con personas que nos hacen florecer, que nos exigen, que nos ponen retos, que nos hacen sentir importantes y que les importamos definitivamente es de lo mejor, pero, eso no siempre sucede ¿por qué? Porque somos humanos, seres de carne y hueso, atolondrados por el peso de vivir en un mundo saturado de incertidumbres, y no siempre estamos en armonía con nosotros mismos para brindar a los demás ese apoyo que necesitan.

Ser una persona vitamina que ayude al otro, exige aprender a lidiar con las propias emociones, reconocerse, trabajar sus propias inequidades que solo uno conoce y a veces no tanto.  ¿Dónde encontrarse con personas vitamina? El mundo individualista, hedonista se impone y define en mucho nuestras personalidades, ser esa persona vitamina para el bien de los demás, me parece que es un desafío que tal vez vamos perdiendo.

Se trata de un libro -y me duele decirlo-, de superación personal (no me gustan este tipo de libros) y libros así proponen cosas irreales, pero en medio de todo, esta psiquiatra, aunque cae en este nivel de planteamiento, tiene un buen punto: aprender a reconocer nuestras emociones, y quedarnos con las que nos hace producir, oxitocina, y saber esto, sí ayuda…. Así que sugiero leerlo, no está de más.

 

lunes, 27 de noviembre de 2023

Abigail Shrier. Un daño irreversible. La locura transgénero que seduce a nuestras hijas.

 

Abigail Shrier. Un daño irreversible. Deusto, 2020, Conversión a Libro Electrónico por Editorial Planeta, 2021.

 

En el tiempo que nos va tocando vivir, sabemos de viejas problemáticas heredadas, y algunas se atienden, otras siguen postergadas, y en su seno crecen y desencadenan otras.  En medio de estos nuevos rumbos, lógicas y postergaciones, brincan problemáticas que nos asaltan, ya por su novedad, porque apenas pueden pensarse, y se van viviendo invisibilizadas, ajenas a las agendas políticas, pero ahí están, listas para cambiar nuestras preocupaciones.

Este libro (y otro que me esta esperando llamado “Nadie nace en un cuerpo equivocado), plantea una problemática que tiene que ver con la mujer, y no lo aborda como ese viejo asunto histórico que expresa la vieja deuda con el desarrollo de las mujeres, el trato plagado de injusticias que ha negado espacios para florecer en todo su potencial.

No, no habla de ello. Habla de una nueva amenaza para el desarrollo de las mujeres, quienes atrapadas en un sin de conflictos, menospreciadas, violentadas, afligidas por el poco aprecio de su rol, ahora desean modificar su biología y volverse hombres. 

Este libro de una tendencia peligrosa de niñas, adolescentes y adultas, quienes dicen sentir nacieron en un cuerpo equivocado, y que tiene todo el derecho de hacer ajustes necesarios para cambiarse hacia el otro sexo, pues solo tenemos dos, eres hombre o mujer, por tanto, hoy, muchas mujeres se siente hombres en un cuerpo femenino, que eso de tener senos, vagina, una estructura ósea para el parto, no les es conveniente, que se sienten mal, y necesitan urgentemente hacer algo al respecto. A esto se le llama “disforia de género”.

Hemos sabido de esta incomodidad en el sexo biológico propio, especialmente en hombres. Se sabe de casos aportados por la medicina, y se afirma que cuando menos el 0.01 por ciento de la población, desde sus primeros años vivían esta situación; sabíamos de hombres biológicos que se decían atrapados en ese cuerpo, y necesitaban moverse hacia el de una mujer. A estas personas, les llamamos hombres-trans.  Pero mujeres trans, se hablaba poco.

La situación ha cambiado en la última década.  Según este libro la “euforia de género” se ha desatada entre las mujeres, especialmente en las niñas y adolescentes, en mujeres de mediana edad, y algunas, con avanzada de edad.  Mujeres que salen del closet y dicen “me siento hombre”.

El libro tiene como contexto a los Estados Unidos, especialmente a estados que han modificados sus leyes para dar cabida a estas nuevas demandas y derechos de la ciudadanía “trans”, los grupos LGBT+, ahora, con las demandas de inclusión, apelando a derechos, estos grupos diseñan, presionan, y gestionan nuevas políticas que afectan a la educación, a la salud emocional y biológica, y generan un contexto de personas victimizadas que demandan ser escuchadas, atendidas, y quienes no lo hagan, son señalada como homofóbicas, racistas, y diversos calificativos que dañan su más sólida refutación, aunque sus argumentos sean sólidamente fundamentados.

La autora nos cuenta, cómo se va gestando una sólida y extensa red de instituciones educativas y de salud que trabajan para atender a estas mujeres aportándoles orientación, sustancias, hormonas masculinas, fajas especiales para apretar los senos, mastografía a solicitud, faloplastias, es decir, creación quirúrgica de un pene tomando grandes cantidades de piel de otras partes, mutilando una parte del cuerpo, para crear otra con dudosa funcionalidad.

El libro me ha impresionado.  Habla de las jóvenes de este tiempo, quienes viven múltiples exigencias y en medio stress, soledad, se gestan en ellas, diversas afectaciones psicológicas, inseguridades, y viven en un malestar, y en esa vulnerabilidad se encuentran con esta tendencia que se difunde por personas de las redes, quienes se hacen una transformación y la difunden por  YouTube, en diversas plataformas y cuentan cómo todos su problemas por arte magia desaparecen al sentir que eran hombres atrapados en un cuerpo de mujer, y aconsejan seguir su ejemplo de felicidad.

Narra experiencias de padres que han enfrentado tal situación, quienes, si no apoyan tales cambios, son presionados por las hijas, quienes amenazan con el suicidio, y si finalmente no acceden termina como personas tóxicas pues los grupos de trans, aconsejan apartarse de la familia, dando por argumento una falta de respeto, de amor a las necesidades que tienen.

Menciona la emergencia de una psicología, cuyos profesionales practican una “terapia afirmativa”, es decir, reciben a pacientes mujeres que se “sienten-hombres”,  jóvenes con múltiples problemas psicológicos que no se revisan, no se hacen buenos diagnósticos de la patología que las lleva a terapia, tan solo al escuchar “me siento hombre”, dicen que les creen, las afirman en su sentir, las apoyan en sus tratamientos hormonales de testosterona sin analizar los cambios y daños posibles que tal modificación a su genética pueda acarrear en el futuro.

Nos Habla de la educación, como desde estos espacios, ya se introducen estos contenidos, y reciben una afirmación a un descubrimiento espontáneo, sin historia, y bajo la lógica de la inclusión, son aceptados como nuevos miembros que salen del closet.  E igual, nos informa sobre la cadena de consecuencias de estas medidas apoyadas por terapeutas y médicos a la medida de tal exigencia sorpresiva de “me siento hombre”, relata cómo con diagnósticos inadecuados, se hacen cambios físicos y hormonales que a la larga afecta la salud de estas múltiples formas.  Al pasar el tiempo, se van viendo mujeres arrepentidas.

El libro deja un mareo, una sensación de terror, un miedo ante este nuevo problema…Y en medio de esta narrativa pensé… ¿Qué pasa con la mujer? ya no se habla de mujeres, sino de personas gestantes, personas menstruantes, personas con vagina, es decir, se evita la palabra, tan sólo son personas que pueden modificar su biología de acuerdo al sentir que se antoja. 

Veo una trasgresión a nuestra biología humana dividida en dos sexos, hombre y mujer, cada cuerpo con características y funciones específicas que garanticen nuestra presencia, pero ahora las mujeres convertidas en personas trasns, se vuelven hombres, y la gestación humana, ¿¿Qué?  ¿Es otro modo de lucha de lo masculino contra lo femenino? Bueno, el mareo es cada vez más grande… ¿Qué nueva realidad está ahí, gestándose para asaltar la educación? ¿para asaltar a la familia? ¿Para asaltar a la especie humana? No lo sé, pero me quedo muy, muy preocupada.

Dejaré pasar unos días antes de iniciar el siguiente libro “Nadie nace en un Cuerpo equivocado”, cuyo contexto es España, pues parece que, en México, la moda trans en las mujeres, se encuentra en la oscuridad, está ocurriendo en el silencio de las familias, en la soledad de quienes lo van viviendo sin saber de dónde asirse.

Hay que leer sobre este asunto, y así, cuando emerja con la fuerza con la que crece en otros países ya la viven, tengamos información y algo podamos hacer para cuidar a nuestras niñas, a nuestras jóvenes, en especial a las niñas, quienes merecen ser protegidas de las influencias, de las modas que tienen fines que no alcanzamos a mirar, puede haber farmacéuticas, el lucro de las redes, tantos fines con amenazas ocultas. Pero en especial, comprender que las mujeres, nuestro género, es decir, ese rol social que nos da, aún tiene muchas batallas que librar para cambiar las reglas del trato que se nos otorga. Comprender que esto de cambiarse de sexo es una cobardía y las mujeres necesitamos seguir siendo valientes.

 

jueves, 23 de noviembre de 2023

Dignidad. Javier Gomá Lanzón. Una gran palabra que amerita de nuestra reflexión.

 

Javier Gomá Lanzón. Dignidad. Galaxia Gutenberg. 2019. Edición Electrónica.

 

Desde que supe de este libro, el título escueto, me llamó la atención, pues como dice él, mucho hablamos de dignidad, pero sólo tenemos un sentir, de estar bien, ser dignos de algo, pero termina siendo una palabra que se siente y poco se piensa.  No la encontramos como concepto, es decir, una idea que se acote por un cuerpo de ideas que le dan textura, forma para ser pensada, y pasar del sentirse hablar de ella reflexivamente, sacarla del mundo interior, hacia lo exterior.

En la primera parte del libro, el autor hace un recorrido por ideas de varios autores, desde los griegos a más actuales, en cuyos escritos aparece esta palabra, “Dignidad” y nos hace ver, que siempre se usa como un adjetivo, como una palabra que compensa un deseo estar bien con uno mismo y con el mundo, quedando subordinada a otras palabras como libertad, por ejemplo.

En este recorrido, busca conceptualizarla, dotarla de los atributos que la acoten, y permitan decir, esto puede ser la dignidad.  En tal afán, consigue decirnos que dignidad es la palabra que designa una propiedad privativa de nosotros los seres humanos, que es inexpropiable, incanjeable, inviolable, y por poseerla, somos acreedores frente al resto de la humanidad, y que ésta, es deudora, es decir, se trata de una relación de respeto mutuo. Nosotros la aportamos y el mundo nos debe devolver el mismo trato digno.

La dignidad la piensa como necesidad de resistir a todo aquello que pretenda corromper nuestra vida, este lapso de tiempo, donde nos vemos en la exigencia de optar por aquellas opciones que nos hace portadores de experiencias excelsas, de las mejores que seamos capaces de aportar al mundo, para así, llegado el momento en que el cuerpo vivo, al convertirse en cadáver, podredumbre, ese cadáver no sea quien se lleve el recuerdo, sino la estela de vivencias aportadas hacia los otros, dice, que morir sea un escándalo, que no existir, haga falta al mundo que dejamos, que falta nuestra parte de dignidad.

En este tono, va reflexionando aspectos diversos, por ejemplo, vivir actos éticos al tomar decisiones que nos hacen ser mejores personas, y aunque la mayoría las llegue hacer, si no es algo que nos lleve a la grandeza de nuestras emociones y pensamientos, no hacerlo.  ¿Cómo se sabe esto? Cuando lo que tiene que hacerse se siente mal, puede generar repugnancia, y esto nos avisa, que éticamente, no es correcto, y no porque todos se vean implicados, nos arrastren en algo que no es digno.

Habla de la cultura, del lenguaje, de cómo se ha ido perdiendo un modo de decir oral y por escrito, lo que sucede, vamos dejando un “lenguaje elevado” que nos dignifique para terminar con expresiones pobres en ideas y emociones, lo cual nos empequeñece, nos extravía de un destino mejor. 

Menciona el valor de la amistad, como un sentimiento que sólo se da, no es imprescindible, como el amor entre personas que dan origen a la vida, o de los padres a los hijos que permiten su cuidado, no la amistad es un sentimiento que une, y lo sugiere para para vivir mejor en estas sociedades posmodernas, donde cada vez nos vamos quedando más solos.

Este libro que hace pensar en lo que estamos haciendo, y cómo vamos pasando por la vida al momento de la muerte, donde solo quedará nuestra dignidad, eso que fuimos e hicimos y que nadie nos pidió, eso que fuimos e hicimos porque lo necesitamos para crecer, para florecer pese a los mil obstáculos encontrados, superándolos, reconociendo los momentos a favor de nuestra obra, cualquiera que esta sea, la cual queda impregnada de nosotros, de nuestra más elevada dignidad.

Al final, me parece que se extravía un poco, pero cuando menos las tres cuartas partes del libro, son un remanso de ideas, que nos ayudan a ser mejores personas.

 

sábado, 11 de noviembre de 2023

Agitación. Jorge Freire. Sobre el mal de la impaciencia.

 


Jorge Freire. Agitación: Sobre el mal de la impaciencia. Editorial Páginas de Espuma, 2020, Edición Electrónica.

 

Ente libro se filosofa sobre un problema de gran actualidad, pero el estilo de filosofar, dista de otros libros, donde la filosofía, para adentrarse a su nudo problemático, recurre a conceptos un poco ajenos para nosotros, personas ajenas a ese campo.

La forma de plantear los asuntos que aquí se discuten, como dice el mismo autor, es algo barroca, es decir, se vale de una idea para entrar en otra, la agota y vuelve al comienzo, vuelve a recurrir de apoyos hasta plantear su propia idea. Concuerdo, sí es muy barroco, pero también es ameno.

Jorge Freire, ha dedicado este libro para  analizar conductas de personas que pertenecen a una generación devenida de los 90s a la fecha, especialmente a la generación denominada como “Z”, personas nacidas en un momento donde el tiempo se nos empezó a acelerar con la llegada de instrumentos que nos ponen de cara frente a los sucesos en tiempo real, medios de comunicación que nos rodean y bombardean de un sin de situaciones que estimulan de ciertos modos nuestros modos de ser, estar, pensar, hacer en este mundo.  Especialmente a los jóvenes la irrupción de las tecnologías les ha transformado su futuro, pero no quedamos exentas personas mayores, quienes, a pesar de provenir de otros dinamismos sociales, igual impactan nuestras ideas de orden, sentido, y dejan caos.

Nos sitúa frente al problema de la conformación de subjetividades en el aquí y ahora, sometidas a un presentismo dinámico, el futuro se les acerca y sienten que todo llega con el mínimo esfuerzo; es una generación que va entrando en estados hedonistas al privar en ellos, el deseo por sobre una razón que propicie un pensamiento que orden el ritmo de la conformación de su subjetividad.

Dice el autor, que estamos frente a una generación preocupada por la satisfacción de deseos mutantes que nunca cesan, todo lo quieren y ya, esto les hace vivir un estado de agitación permanente; le llama “homo agitatus”, es decir, un ser humano sobrecargado de estímulos que lo saturan y rebosan, y se crean dentro de sí, espacios insaciables. Entre su deseo y el cumplimiento del mismo el tiempo se fuga, busca y busca una satisfacción que no llega por más que sus deseos se cumplan, siempre se quiere algo más para llenar ese vacío no sabe de qué. Con este sentido argumentativo, abre varios asuntos que exploran la agitación humana de estos días. 

Primeramente, reflexiona sobre ese narcisismo que nos va invadiendo, más a los jóvenes que a los mayores, y que no es otra cosa que la tendencia a concentrarnos en nosotros mismos, a pensar y creer que nuestra felicidad se encuentra en auto amarnos; ya no se trata de salir de nosotros mismos hacia los otros y lo otro, no, se trata de un encierro personal, trayendo para sí, todo aquello que nos afiance en una identidad “yoista” y desde este lugar sentir la seguridad de un mundo acotado por los límites subjetivos que cada uno se logra edificar.

De tal modo, se da lugar a una sociedad con una variedad insólita de subjetividades, donde cualquier política que pretenda ordenar, gobernar tal aglomeración de grupúsculos, se encuentra en serios problemas para lograr consensos que ayuden resolver problemáticas que a todos nos incumben.  

Parece que estamos entrando en una experiencia de gobierno de muchedumbres, de personas encerradas en sí mismas, personas que sueñan con diferenciarse, con ser libres, pero paradójicamente cada vez se parecen más, y luchan más por separarse, ya que se vive en un mundo globalizado que difunde los mismos estímulos por todas partes. Por tanto, viven una idea de libertad falsa. La cultura global se homogeniza, y cada vez más, vamos vistiendo, comiendo, siendo los mismos en cualquier parte del mundo.

Otro asunto, tiene que ver con esta impaciencia de vivir experiencias que llenen un vacío existencial, y como el futuro está tan cerca y todo se pone en crisis, las explicaciones más irracionales pretenden salvar el mundo, y emergen mensajes simplistas, teorías conspiracionistas para dar respuestas a las intolerancias, la frustraciones y tendencia al “dolor” de esta generación. Es decir, se practica un hedonismo donde sufrir tiene su valor, si se sufre la incomprensión, sí se existe, se tiene un valor y hay que luchar por ser reconocidos. También surgen los “especializados tontos”, es decir, personas que dominan asuntos, pero sólo en el lado que les ayuda a hundirse más en sí mismos, sólo acceden a las versiones que le llevan a profundizar en asuntos que afirman sus convicciones, asuntos que se basan en intuiciones alejadas de un razonamiento argumentativo, así encontramos a expertos en conspiraciones, expertos en cualquier cosa y donde encuentran siempre a muchos que necesitan afirmarse en esas ideas, encerrándose en grupos afines a las mismas  ideas, pero a la larga ese conocimiento encierra más sinsabores que alegrías, por efecto de la misma realidad que se va mostrando compleja e ingobernable ante esa pobreza de ideas.

El "homo agitatus", si bien se encuentra reproduciéndose a pasos agigantados, no augura un futuro prometedor para el desarrollo social de acuerdo a nuestro autor.  Y si nos asomamos a nuestro alrededor, nos vemos rodeados de esa juventud mencionada, personas a las que todo les duele, no les gusta vivir negativas que las frustran, por tanto, sólo buscan argumentos que defiendan su individualidad, no están dispuestos a moverse de ese estado hedonista, de esa subjetividad frágil que los victimiza y les hace exigir sin dar. “Todo lo quieren y ya”

Las preocupaciones del autor, son de nosotros, estos adultos que hemos educado a dicha generación en medio de la explosión tecnológica, que igual nos asaltó y nos toca tanto como a él pensarnos, pensándoles para reconocer los caminos de la historia que vamos pisando y avisados, buscar otros senderos, construir otros sentidos formativos de las generaciones venideras, porque el “yoismo” sin la otredad, no nos humaniza con toda la riqueza de que somos capaces.

Se trata de un libro de fácil lectura, bueno, depende, el autor es rico en citas, pero para nuestra buena suerte, las presenta como ideas, juega con ellas, de tal modo que nos adentra por la lectura; es una incluyente y creo que esto está el mérito de este joven filósofo, escribe implicándonos en las complejidades de la teoría filosófica.