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martes, 24 de septiembre de 2024

Charles Duhigg. El poder de los hábitos. Por qué hacemos lo que hacemos en la vida y en el trabajo.

 


Charles Duhigg. El poder de los hábitos.  Por qué hacemos lo que hacemos en la vida y en el trabajo. VERGARA, 2019. Edición Electrónica.

 Hablar hábitos, nos es habitual, valga la redundancia, siempre hacemos notar nuestros hábitos para las cosas que hacemos, pero, realmente, hablamos de ellos por costumbre, sin tener claro qué son, cómo se forman, cómo funcionan. 

Este libro, explora nuestra capacidad de crear hábitos, es decir, generar procesos automatizados de comportamiento para la solución de la vida cotidiana; sabemos qué hacer al levantarnos, cómo dirigirnos a un lugar determinado, horarios de alimentación, etc., los buenos hábitos, son rutinas guiadas por un cerebro que ha registrado una actividad que no es útil, y así, ahorra energía, no se tiene qué pensar todo lo que hacemos, ante determinadas necesidades, se activan procesos automáticos de solución, muchas veces favorables, buenos para vida, pero a veces, (o muchas) tenemos actos automatizados que no nos dejan beneficios, sino afectaciones a la salud física y emocional, de ahí la necesidad de conocer cómo se forman los hábitos para construir estrategias para cambiarlos cuando nos perjudican.

 Duhing nos dice que si conocemos como formamos los hábitos, sabremos cómo desmontarlos o modificarlos. Nos explica los momentos que dan lugar al desencadenamiento de un hábito: primero, tenemos una señal, que es precedida por una rutina y realizada la actividad programad, viene la recompensa. Esto sucede en el cerebro, la señal activa la secreción de neurotransmisores que nos inducen a la realización de las actividades y la sensación de éxito.  Este proceso funciona como un buble repetitivo, es decir, el cerebro lo registra, lo guarda, y a la señal esperada, vuelve activarse todo el proceso.  Un hábito termina siendo un camino neural, o un recorrido cerebral, que se dispara ante la señal esperada y nada lo detiene cuando esto se activa.  

La señal, es el detonante, y por general, perdemos noción de qué es, sólo sucede y nos lanzamos a la realización de la rutina, por ejemplo, al tomar las llaves del auto, siguen una serie de acciones que no pensamos, como manejar, movernos por las calles y avenidas, llegar al lugar determinado, y logrado el proceso, sigue la recompensa, en este caso llegar a donde se esperaba.  Así, cada actividad cotidiana termina registrada en el cerebro, lista para ser activada cuando requiera, y sin pensar, volvemos a repetirla.  Tenemos en la mente registrados un sinfín de hábitos como lavarnos los dientes, las manos, el aseo, lo que comemos, como trabajamos, como nos divertimos, etc., y todos están interrelacionados.

¿Qué sucede cuando por efectos de la vida social construimos hábitos que desencadenan bucles de acciones de poco beneficiosas para vida?  Al ser una programación automatizada en el cerebro, ese camino neural aprendido y registrado que a la primera señal se activa y desencadena la nefasta rutina que nos daña ¿Qué podemos hacer?

El autor ha diseñado un programa de reconocimiento, que exige primero darse cuenta de que ese hábito no es bueno, comprender que necesita ser sustituido por otro, que no se trata de quitarlo, pues es enfrentarse con algo programado que no cambia por voluntarismo, sino por la construcción de otro u otros hábitos más fuertes capaces de evitar la primacía del hábito que afecta.

Esto implica, aprender a reconocer la señal que activa el bucle, es decir, la activación de lo programado en el cerebro, lo cual exige un esfuerzo de conciencia, de reconocimiento, e ir probando actividades de postergación, de cambios paulatinos, hasta reconocer qué detona la rutina, y cuando se descubre, ya se tiene una lista de acciones que se fueron probando para evitar que sucede lo que ya no se desea más.

Para explicarnos estos procesos de reconocimiento y modificación de hábitos, hay que leer el libro, pues va explicando esto con la narración de diversos casos de personas en diferentes circunstancias, de ludópatas, personas enfermas con rutinas inexplicables, personas con hábitos alimenticios inadecuados que no sabían que detonaba sus ansias de comer, la descripción de bucles de hábitos interconectados, que al descubrir el hábito matriz ayuda a modificar otros hábitos.

Este libro, nos permite comprender el poder de los hábitos para destruirnos la salud, la vida, pero igual nos ayuda a conocerlos y aprender cómo funcionan y así intervenir con la construcción de otros más favorables para nuestro desarrollo.

Hoy estamos atrapados en hábitos propios de nuestro tiempo, como nuestro extravío ante las redes, donde al primer sonido del celular, le sigue una rutina ante los mensajes, buscando la recompensa de los like, los mensajes, etc., o frente a la comida rápida, o los video juegos, o las sustancias adictivas, todo son hábitos que nos van ordenando la vida ya sin nosotros, porque si a la primera vez que lo hicimos y nos dio una gratificación, ahí se queda registrado, y volvemos y volvemos ya sin pensamiento, sólo buscando el placer de hacerlo.

Así que, a leer este libro, más que nunca necesitamos de buenos hábitos, el mundo nos necesita atentos, capaces de reconstruirnos, capaces de reconocer qué hacemos, cuándo lo hacemos, que efectos tiene en nuestra persona y los demás, es lo que llamaríamos, el poder de cambiar, y esto inicia desde usar el poder de los hábitos en nuestro beneficio.

sábado, 21 de septiembre de 2024

Alex Korb. NEUROCIENCIA PARA VENCER LA DEPRESIÓN.

 


Alex Korb. NEUROCIENCIA PARA VENCER LA DEPRESIÓN.
Editorial Sirio, 2019, Edición Electrónica.

 

Escuchamos la palabra depresión y nos la diagnostican, sentimos que hemos llegado a un estado de salud sin salida.  La depresión se experimenta como un sufrimiento tan diversificado y correlacionado en su fluir, que ni siquiera podemos pensarlo y enfrentarlo a tiempo, sólo nos vemos en medio de sucesos que rompen la delicada cadena de sentidos vitales y de pronto, estamos en medio de malestares sin ser capaces de pensar por qué nos sentimos tan mal. 

Ya en depresión, nos vamos extraviando día a día, sin estrategias para reconocer lo que nos hunde en un pozo oscuro, en el cual, paradójicamente, queremos quedarnos, pues entre más nos hundimos en el malestar, más se desea abandonarse para no sentir más, lo mal que nos sentimos.  Es un círculo vicioso.

La depresión nos devasta; como dice nuestro autor, es un estado descendente de la vitalidad, de pérdida de energía, de sentido, nos lleva a experimentar una fragilidad generalizada del cuerpo, de la mente, del espíritu, todo nos duele, a todo somos vulnerables cayendo en picada a un lugar sin fondo, dejando reinar el sufrimiento físico y emocional, que vivir duele, lo que es algo muy peligroso, pues va en conta de esa máxima spinozeana “la vida quiere más vida”.

Como dice el autor, no se trata sólo de experimentar tristeza, que sí sucede, pero es algo más profundo y complejo, se experimenta una parálisis, una pausa donde se abren vacíos que se van llenando de emociones negativas como la desesperanza, impotencia, pesimismo, preocupaciones agotadoras, desvaríos que nos incapacitan y nos orillan a escondernos, refugiarnos en el ensimismamiento, y ya en ese estado, todo nos parece difícil, crece una molestia que no se puede explicar, el sueño se ausente, desaparece la concentración, la falta de pericia para hacer lo que antes era fácil, generando además sentimientos de vergüenza, hastío y soledad.

¿Cómo llegamos a ese estado? No se sabe, pero algo afectó la delicada armonía de nuestra existencia y dio lugar a un descontrol que inició un descenso, una caída sin control, las piezas que nos sostienen van cayendo una a una, y nada parece detener el proceso tan conocido como DEPRESIÓN y ya en este este estado, las cosas que solían ser alegres, divertidas dejan de entusiasmarnos, quedamos sin energía, todo resulta más difícil, y cuesta explicar por qué estamos así, no entendemos por qué ya nada merece nuestro esfuerzo, y sin dormir, despiertos sin vitalidad, los dolores y las molestias no tardan en manifestarse.  

El autor nos explica este proceso de descenso vital como un quiebre del orden cerebral que propicia una actividad neuronal que nos hunde más y más. Su explicación es neurocientífica, apela a la biología cerebral, su fisiología, cuyo funcionamiento interrelacionado, al afectarse por un suceso, malos hábitos, excesos de dopamina barata, dan pie al desencadenamiento de procesos neuronales que nos mantiene hundidos.  El mismo cerebro, enrutado hacia el descenso, ahí se quiere quedar.

Por ello, su apuesta radica, en que, si conocemos un poco, cómo funciona nuestro cerebro en los momentos en que se inmerso en un estado de depresión, podemos hacer todo aquello que propicie un cambio, un reordenamiento del camino neural por el que va, pero hacerlo, necesitamos saber conocer algunos aspectos de su funcionamiento, y trabajar en pro de volver a un punto de reconversión, a un proceso ascendente que nos aleje de estado depresivo.

Y en este libro, eso es lo que encontramos.  El autor se vale de ejemplos, de explicaciones sencillas, pero puntuales para hacernos comprender que el cerebro es la parte de nuestro cuerpo donde se generan sustancias llamadas neurotransmisores, responsables del funcionamiento total del nuestro cuerpo, nos explica cómo se interrelacionan sus partes y genera un estado armonía, de funcionalidad para la vida, y cómo, cuando una de las partes tiene un funcionamiento desequilibrado, afecta todo. La carencia o aumento de neurotransmisores que activan emociones, sentimientos, funciones biológicas, por el avance de la ciencia, hoy día nos ayuda a comprender diversas patologías, y cómo un buen cuidado, o salud cerebral, nos puede ayudar al desarrollo de bienestar.

Aquí se resume lo que nos dice el funcionamiento cerebral, abordado a lo largo del libro:

 

“Sabes que la depresión es una disfunción de la comunicación frontal límbica. Sabes que la corteza prefrontal te ayuda a manejar las emociones y los deseos para que puedas planificar el futuro. El cuerpo estriado dorsal te hace seguir los viejos hábitos y el núcleo accumbens controla el disfrute y los impulsos. La cingulada anterior maneja la atención a lo negativo o lo positivo y la ínsula es responsable de las sensaciones emocionales. La amígdala media la ansiedad. El hipotálamo regula numerosas hormonas y controla la respuesta al estrés. El hipocampo está estrechamente ligado a la amígdala y el hipotálamo, y es esencial para el aprendizaje y la memoria. También entiendes las contribuciones de los diferentes neurotransmisores. La serotonina ayuda al control de los impulsos, la fuerza de voluntad y la resiliencia. La dopamina es importante para el disfrute y los hábitos. La norepinefrina modula la atención y la concentración. La oxitocina es esencial para las relaciones cercanas.” Pág. 267

 Y así como nos habló de lo que hace cada parte del cerebro, da pistas de lo que podemos hace en estados de depresión:

 “Todo está interconectado. La gratitud mejora el sueño. Dormir reduce el dolor. Al reducir el dolor mejora tu estado de ánimo. La mejoría del estado de ánimo disminuye la ansiedad, lo que mejora la concentración y la planificación. La concentración y la planificación ayudan a la toma de decisiones. La toma de decisiones reduce más la ansiedad y mejora el disfrute. El disfrute te da más motivos por los que agradecer, lo que mantiene vivo el bucle de la espiral ascendente. El disfrute también hace que sea más probable que hagas ejercicio y seas sociable, lo que, a su vez, te hará más feliz.” Pag. 268

 Estas dos ideas resumen, dan idea del contenido del libo, experiencia de lectura que aquí no puedo trasmitir, pero sí comprender algunas cosas que he estado leyendo en otras partes, por ejemplo, ¿qué pasa con la DOPAMINA? Tal vez hoy día, estamos haciendo que nuestro cerebro, produzca más dopamina que la necesita.

La dopamina se produce en nuestro cerebro reptiliano, es decir, nuestro primer cerebro, y este neurotransmisor nos hace experimentar placer. En los inicios de nuestra especie, cada que se hacía algo bueno para el desarrolo de la especie, como comer, resguardarse de la intemperie, el sexo para la reproducción, el cerebro reptílico, liberaba un “shot” de dopamina como premio por hacer algo bueno por la subsistencia.  Y seguimos desarrollándonos por siglos, hasta que el sistema límbico quedó muy próximos a los sistemas vitales y fue rodeado por un cerebro superior que lo envolvió, donde se gestó la reflexión, los lenguajes, el pensamiento, la conciencia.  Hoy hablamos de dos niveles cerebrales, el sistema límbico, que alberga lo emocional, que no es tan fácil gobernar por la reflexión, la conciencia, en el segundo.

Y pensemos en nuestra sociedad actual, llena de estímulos. Día a día, recibimos “shot” de dopamina por todos lados, en los juegos de video, en la comida, diversas actividades que generan adicción, las drogas como el tabaco, alcohol, la pornografía, etc.  Estamos en una sociedad que nos provee placeres a montón y por lógica, se evita el esfuerzo, todo tiene que ser fácil, que nada duela, que nada perturbe y buscamos ese placer, y siempre queremos más y más, y en cada  bueno momnto, tenemos la recompensa, una secreción dopamina que da momentos de placer. Y por este camino, terminamos formando hábitos de vida, rutinas, configurando un cerebro plagado de formas para esa felicidad momentánea del éxito esperado y terminamos configurando caminos neurales, que ahora nos controlan y nos exigen más experiencias de placer, pues el cuerpo quiere más dopamina. ¿Le podemos prohibir ese deseo de dopamina? NO, ya se ha vuelto un hábito configurado en el cerebro, díficil de erradicar, pero no imposible, exige esfuerzo, voluntad, mucha disciplina y constancia.

Y así, nos encontramos con un cerebro dopado, que busca placer, y más placer, que no les gustan las limitaciones, las prohibiciones, nada que evite su "felicidad" fugaz. ¿Esto no desequilibra el funcionamiento cerebral? ¿Qué pasa con la serotonina, la oxitocina, el cortisol, la norepinefrina y más sustancias cerebrales encargadas del funcionamiento cerebral? ¿Qué hacemos para volver a un cerebro que guarde equilibrio en su producción de neurotransmisores?

Bueno, este libro, ayuda pensar en estas cosas y nos da pistas para comprender lo que nos sucede, lo que podemos hacer en lo individual y con apoyo terapéutico.   Porque vivir en depresión no es vida…

 

lunes, 9 de septiembre de 2024

Jonathan Haidt, Greg Lukianoff. La transformación de la mente moderna Cómo las buenas intenciones y las malas ideas están condenando a una generación al fracaso.

 


Jonathan Haidt, Greg Lukianoff. La transformación de la mente moderna Cómo las buenas intenciones y las malas ideas están condenando a una generación al fracaso. Deusto, Barcelona, 2019. Edición Electrónica.

 Debo confesar, que éste, no es de los libros que me gusta leer debido a que se agencia de una gran cantidad de datos, de autores, de reseñas de investigaciones, se narración de sucesos para documentar su tesis de que la generación que ha nacido influida por el avance del Internet ha quedado sometida a un ambiente de sobreprotección, a una saturación de ideas que les vuelve personas vulnerables, frágiles para enfrentar y resolver sus vidas sin dolor, depresión y otras adversidades (me gustan más el estilo ensayístico, donde yo busco los datos que necesito).  Para esto a lo largo del libro se sostienen ideas eje que va explorando con lujo de detalles. 

La primera refiere a la fragilidad ante la vida, que se manifiesta en el miedo a diversas situaciones que se consideran peligrosas.  En las últimas décadas se han desencadenado ideas sobre los peligros para los niños, que han llevado a los padres, y las instituciones educativas a protocolos de protección, que terminan siendo sobreprotectores y evitan que los infantes vivan experiencias que desarrollen desde sus sistemas inmunes a determinadas sustancias, como evitar situaciones que propicien reflexiones, tomas de decisión, responsabilidades.  Esta generación, ha crecido con demasiado miedo a comer desde cacahuates, a salir a caminar por la cuadra o jugar con los amigos en el parque, se tiene miedo a vivir desde accidentes, daños físicos, desaparición, etc. 

Con el avance de las redes, la comunicación sobre asesinatos, robos, secuestros de infantes, ha generado un miedo social, que ha hecho de los padres presa de cuidados excesivos, evitando experiencias de autocuidado, que la generación anterior desarrolló.

La segunda idea es la fragilidad emocional.  Como dicen los autores, una cultura de la ultra seguridad, impide desarrollar estrategias para salir delante de situaciones complejas, y los niños van creciendo con demasiada sensibilidad a flor de piel, sin capacidad de resiliencia, de autocorregir sus actitudes, sino que se entregan a la vivencia de su emoción dado el contexto que la provoca, y así, se vuelven niños, jóvenes que sufren por cualquier situación que sienten incómoda.  Y entonces, en vez de pensar lo que les sucede, de resolver sus problemas, reclaman a su alrededor, comprensión, más protección.  Se vuelven demandantes de buenos tratos, del respeto irrestricto a sus ideas, se resisten a convivir con situaciones que les provoquen una disonancia cognitiva, moral, y en vez de revisar qué sucede, se organizan, forman grupos para defenderse irracionalmente de lo que les incomoda.  En este tenor, los autores mencionan como los jóvenes se organizan desde una matriz de ideas más sentimentales que racionales, para protestar contra la academia, pues no quieren vivir el problema de resolver el problema de pensar lo que vaya en contra de sus matrices cognitivas compartidas.

Y la tercera, la fragilidad propiciada por los excesivos cuidados de padres e instituciones a los niños de la generación que ha crecido con el avance del internet, ha favorecido la conformación de grupos que se reúnen guiados por una idea, una creencia, algo que los haga sentirse fuertes ante los demás, entonces, los otros que no piensan de la misma forma, son los otros a quienes hay que convencer, y si no quieren aceptar, se vuelven personas contrarias, ajenas, hasta enemigas.  Los autores plantean, que, en tiempos como el presente, con tanta fragilidad en su generación, se aviva nuestra tendencia al tribalismo, es decir, formar comunidades con las mismas ideas, principios, que se defienden frente a los otros, que tienen otras ideas, principios, y por tanto son los enemigos de los cuales hay que defenderse.  Así, hoy vivimos una sociedad muy fragmentada, grupos que defienden desde asuntos de identidad, racial, económica, ambiental, etc.,

Los adultos, proveniente de otra generación, por tanto, ante el avance de un contexto hiperconectado, donde la información fluye de manera descontrolada, ante la falta de herramientas cognitivas, emocionales, políticas, nos encontramos en la necesidad de sobreproteger a los hijos de maneras nunca vistas, nuestro miedo a tanto peligro difundido en los noticiaros, nos llevaron a la sobreprotección, y con ésta, a la indefensión de los niños frente a su propia realidad. 

El internet ha hecho también su parte; esta generación ha vivido en medio de las redes, su mente no es la misma que las nuestras.  Tanta información, tantas ideas, tanta sobreprotección, le llevado a vivir experiencias-sin la experiencia, metidos en sus casas, con los celulares, iPad, lo ven y sienten a sus modos todos, sus mentes procesan la información de formas distintas a las que nosotros la procesamos de cara a una realidad en la que crecimos. Sus cerebros, nos funcionan como los nuestros.

Estamos frente a una generación con una mente saturada de datos que activan más su dimensión emocional que la racional, por tanto, la capacidad de pensar, de seleccionar información, de tomar posturas autónomas, conscientes, con sentido social, ahora son totalmente desconocidas, ¿buenas, malas? No lo sabemos, pero lo que sí se percibe, es que sus mentes se infectan de ideas de las que no pueden salir con facilidad, y eso es peligroso.

Los autores intentan dar algunas sugerencias, como volver al juego real, la convivencia, vivir más experiencias y todo esto es loable ¿posible? No lo sé, para empezar, los adultos, quienes hemos formado a esta generación con estas características, necesitamos saber cómo es que lo hicimos, reconocer cuáles fueron nuestras ignorancias y creencias sin sustento, por qué decidimos optar por la cultura de la ultra sobreprotección y ante lo que hay, qué opciones tenemos hoy.

¿Qué piensan los profesores de esto, cómo lo viven, cómo lo discuten en sus reuniones? La generación que hoy les toca educar, se nos ha vuelto muy desconocida.

Para cambiar estos rumbos sociales, que ya están a cargo de la generación en proceso y la naciente, necesitamos conocer lo que está pasando a nuestro alrededor y lo que nos está pasando en la interacción ciega en el mismo, y esto concierne a todos, padres, educadores, sociedad en general.  Cómo siempre, se trata de informarnos, conocer, pensar para tomar mejores decisiones nunca ausentes de consecuencias. Se trata de enfocarse en consecuencias que busquemos, y no quedar asaltados por ellas.

 

 

 

viernes, 23 de agosto de 2024

 


Javier Gomá Lanzón. Universal Concreto. Método, ontología, pragmática y poética de la ejemplaridad.  TAURUS, Barcelona,2023. Edición Electrónica.

 

El autor nos invita a practicar una filosofía mundana, que entiendo como la capacidad de reflexionar los problemas de nuestro tiempo de manera fresca, siendo capaces de comunicar de manera clara, sencilla las explicaciones que podemos elaborar en torno a las preguntas que nos llevan a invertirles un tiempo, una dedicación que nadie nos exige, pero que necesitamos compartir con los demás.

Pero, sucede que tal ambición intelectual, exige formación filosófica, conocer los sistemas de pensamiento que los grandes pensadores de todos los tiempos han planteado al mundo, necesitamos apropiarnos de conceptos y comprender las respuestas que dieron a las preguntas de su tiempo, para luego traerlos al nuestro y utilizarlos para mirar con ellos nuestras propias realidades, esto es lo que entiendo por la “Filosofía mundana” de Javier Gomá Lanzón.

Y en el primer tercio del libro, fundamenta este modo de filosofar. Dice que es importante apartarnos de una noción cientificista de la filosofía, que es necesario convivir con ella de una manera literaria pues como tal, perdura por el tiempo de una manera estética para abrevar de ella con gozo idealista y cierta ingenuidad que, de pie a mantener las ideas abiertas, sin perder rigor, sistematicidad para ser utilizadas en el Hoy.

La primera parte del libro, reconozco que ameritó una lectura tenaz, pero también curiosa, y esto ayudó a no abandonar el texto. Y es que sí se necesita contar con cierto nivel de conocimiento de los sistemas de pensamiento filosófico, pues como es natural, el autor va nombrando autores (griegos, del medievo, del renacimiento, de la época moderna) y con ellos, va mostrando su propia filosofía, para abordar el problema de ejemplaridad.

A Javier Gomá se le llama el filosofo de la ejemplaridad, tiene varios libros, sólo he leído Dignidad y éste, “Universal Concreto” donde sistematiza ideas abiertas en ensayos y otros libros, de ahí la riqueza y la exigencia teórica para comprender la sistematización lograda.

Inicia planteando cómo la filosofía terminó aportando conceptos universales, abstractos, organizados en una lógica lingüística, formando un canon de pensamiento, y nosotros, nos apropiamos de ellos como palabras abstractas que pretenden abarcar una realidad, un todo pero al hacerlo así, se pierde lo particular, lo concreto se despersonaliza.  Él necesitaba cambiar esta lógica para hablar del poder que tiene el “ejemplo”, debido a que este acto se vive en la realidad, no se teoriza; el ejemplo al concretarse, sin más, es llamado a la repetición, y por tanto a su universalización, pues todos, a través de nuestros actos, somos un ejemplo para los demás, y los demás, son ejemplo para nosotros, y eso lo hace universal.  Entonces, su teoría sobre la ejemplaridad sólo puede abordarse desde lo “Universal Concreto” (Me costó algo entender esto, y aun tengo dudas…) 

Abre varios ejes de análisis para plantear su teoría de ejemplaridad y para ello, recurre a todo su acervo filosófico, nada menor;

-Por un lado, nos narra bellamente como pasamos del ejemplo del héroe de la antigüedad, al ejemplo del hombre del siglo XXI, (Es algo que no se puede narrar, hay que leer el libro), explica como durante edad antigua y medieval, todo era explicado por una visión total, que el orden lo daba la naturaleza, el cosmos, y en él, el ser humano era una parte, la explicación de quien era, se daba fuera de sí mismo. Pero, con la modernidad, nace el sujeto, quien se yergue y cobra fuerza su interioridad del sujeto, su humanidad, nace el individuo y con esto, inicia una escalada de cambios sociales, económicos, culturales, etc.

-Con la emergencia del sujeto, se inicia la discusión sobre la dignidad.  La dignidad es el reconocimiento del valor de la individualidad de cada uno, del respeto que nos merecemos, y que debemos a los otros.  Este concepto, en la largura del tiempo, ha ido dejando cambios en la vida de las personas a partir del reconocimiento de derechos y responsabilidades que las dignifican.

-La dignidad nos permite reconocer la magnanimidad del ser humano, su potencial, pero a la vez, se descubre y aborda un “asunto oscuro” que a todos nos compete, nuestra muerte.  La modernidad, al dar el giro hacia uno mismo, nos lleva a vivir el reto de enfrentar la tragedia de vivir, de llegar al momento de convertirnos en cadáver, y que la manera de sobrellevar esta situación es comprender que necesitamos vivir nuestra individualidad como proceso de dignificación, lo que implica una constante reformulación de nuestra subjetividad, y para ello necesitamos ayuda de los demás, del arte, de la belleza, tornar las cargas de la vida en belleza, amistad, compasión.

-Nos dice, que hoy día, “somos los mejores”, ante el progreso material, tecnológico, y moral del que gozamos.  Nadie quiere regresar a 100 años atrás. Pero, paradójicamente estamos en un descontento generalizado, por un lado, asumir que nuestra condición individualizada nos responsabiliza frente la libertad, la exigencia de vivir una dignificación siempre en proceso de mejora en un mundo adverso, que impone límites al deseo, nos demanda hacernos cargo de nuestras vidas en una sociedad liberal de pocas oportunidades, etc. Estamos en descontento y por lo general buscamos culpables.   Nuestra democracia liberal produce descontento desde dentro de uno mismo porque pone la mirada en el corto tiempo de la vida y en esto sólo se mira la limitación personal, pero se pierde la mirada del progreso en el largo de la historia.

-Y si somos los mejores ¿por qué somos vulgares?  Llama vulgaridad a la tendencia a ver en forma naturalizada lo que nos rodea, a normalizarlo todo con explicaciones simples; es una especie de conformismo frente a las fuerzas que orientan la vida cotidiana, y como personas menores de edad, se responde en forma obediente a las tendencias, a las fuerzas, no se pregunta, sólo se obedece a lo que domina.  Somos vulgares al dejar de vernos como un origen, un comienzo, un proceso constante de reformulación de la subjetividad, la clausuramos.  Ante esta tendencia plantea la necesidad de una “Visión culta” entendiendo culto como la capacidad de asumir que todo puede ser revisado, que todo es temporal, relativo, y por tanto, esto invita a preguntar, conocer, a responsabilizarse ante lo que sucede. Si hoy somos los mejores en la historia humana, seguimos siendo imperfectos, menos que antes, que seguimos en el proceso de mejorar.

Y sobre la ejemplaridad, aclara que no es asunto de unos pocos, ya que se trata de una ejemplaridad igualitaria, pues todos somos ejemplo querámoslo o no. Pero la ejemplaridad positiva, virtuosa tiene el reto constante de reformar su subjetividad, de cultivar su visión y de contar con un corazón educado, sensible frente a actos que atropellan, que envilecen y ante ellos, con una educación emocional defender la dignidad de los demás, desde la dignidad de sí mismo.  Aunque, tenemos el problema de las personas ejemplares, quienes en medio de personas que no reforman su subjetividad, en vez de seguir su buen ejemplo, reciben resentimiento, odio.

Y… aquí lo dejaré… creo que lo mejor es leer este libro.  Yo necesito volver a algunos párrafos, y, sobre todo, poco a poco, hacerme de más conocimiento de la historia filosófica y así reformar mi eterna vulgaridad, es decir, mi imperfección

 

 

 

 

miércoles, 10 de julio de 2024

Alicia Miyares. Distopías patriarcales. Análisis feminista del «generismo queer»

 


Alicia Miyares. Distopías patriarcales. Análisis feminista del «generismo queer» (Feminismos) Ediciones Cátedra, Madrid, 2021. Edición Electrónica.

 Este libro, se plantea el reto de abordar un problema de tiempo presente y para ello, sigue una metodología escritural que le apuesta al reto de resituarnos en este aquí-ahora, de recolocarnos frente a una situación que ya tiene cuando menos una década gestándose frente nosotros pero como es normal, se nos pierde, escapa debido a que nuestras ideas, formas de pensar, sentir, hacer, son el resultado de experiencias que provienen de un tiempo pasado, y por ello, estamos más en la nostalgia, en el añoro de sentir que las cosas no suceden como eran.  Y sucede que la realidad se renueva día a día a gran velocidad, pero nuestras formas de pensar y sentir el mundo tienen un ritmo menos acelerado, y así, nuevas situaciones inéditas de pronto asaltan afectando nuestras vidas cotidianas.  Se nos resquebraja el piso…

En este libro se plantea el problema de la creciente tendencia del “generismo”, ¿Qué es? Según lo que entendí, es la difusión de un pensamiento-sentimiento donde la decisión de quien soy ya no surge del patrón cultural que designaba nuestro sexo, es decir, ser mujer u hombre, históricamente nos ha atribuido un rol en la sociedad, muchas veces en detrimento de la mujer y con más valía para los hombres (el llamado patriarcado), pero desde hace cuando menos una década, ya no será el sexo asignado al nacer, nuestra biología binaria que garantiza la  procreación de la especie, se busca que ya no sea relevante, sino que ahora el sexo biológico hombre-mujer se “sienta” como un accidente del cuerpo, y como tal, pueda modificarse a voluntad, así que si hoy me place, puedo sentirme mujer por la mañana y por la tarde hombre u otra forma de  “generismo” de los últimos que se han inventado, he aquí un listado pequeño de los que se van acumulando día con día: agender, androgyno, bigender, cisgénero, demigénero, género fluido, género no binario, género neutro, géneroqueer, hombre, intergénero, mujer, multigénero, no género, no hombre, no mujer, otro género, persona de género, persona de género expansivo, persona de género no binario, persona de género variante, pangénero, etc.   Dicen que la ONU aprueba 112, pero en algunas páginas de Internet se desmiente, lo curioso, es que "mujer" y "hombre", aparece otro más en esta larga lista de 33, cuando las mujeres y hombres no son minorías, es más las mujeres somos más de la mitad de la población.

La autora, Alicia Miyares, siendo muy didáctica, inicia planteando que tenemos una batalla que librar frente al “Feminismo Sentido o Feminismo Queer” y para ello, hace un sistemático análisis del movimiento Feminista Político, denunciando, como en el mismo seno de este histórico feminismo, surge por los 90s, una especie de “caballo de troya” que pretende destruir lo caminado en defensa del sujeto “mujer” para otorgarle políticas de igualdad en el despliegue social.

Por ello, en el libro se hace historia del movimiento feminista reconociendo “olas”, palabra que se usa como sacudidas lentas a la supremacía varonil destilada por siglos, pues como sabemos ya desde la misma palabra de Dios (hombre), quien hace “nacer” a la mujer de Adán (sin tener la cualidad biológica de parir), se otorga a la mujer un lugar subordinado frente al hombre, no decir silenciado y utilizado al antojo del poder patriarcal.  Me alegra ser mujer hoy, y no hace 100 o 200 años; el Feminismo Político, a cargo de mujeres valientes dejó una herencia positiva para nosotras.

Ha sido interesante y pavorosa,  ver leer las ideas de varios teóricos como Aristóteles, Darwin, Nietzsche, Freud, y muchos otros justificado, explicando cómo somos las mujeres y justificando así, nuestro lugar social en cada época histórica (yo, admiradora de alguno de esos teóricos, me quedé helada).

Pues, con estos análisis históricos, se pueden ver las defensas de mujeres de su dignidad, de su capacidad de pensar y ser mujeres-ciudadanas, así tenemos a las primeras luchas que defienden el lugar ciudadano de la mujer: el movimiento ilustrado donde se rebaten las concepciones de ser mujer, el movimiento sufragista, que busca la participación política de las mujeres en su búsqueda de igualdad, el movimiento de la tercera ola, que busca políticas de género más plausibles para todos, igualdad, respeto, la atención a una agenda de marcados problemas que afectan a las mujeres, y toda esta explicación la realiza empleando lo argumentos que se utilizaban para derrocarlas, sin embargo, las mujeres avanzaron con su agenda hasta los años noventas y sucede el nacimiento de la nueva batalla: el movimiento de las mujeres se empieza a dividir entre Feminismo Político (este que hemos venido narrando) y el “Feminismo Sentido” (ahí se sitúan las llamadas feminazis por su lucha violenta), que surge de mujeres antes invisibilizadas, que con las nuevas políticas logradas empezaron a levantar la voz y decir, que en esas luchas femeninas, lentas, sólo se reconocían a mujeres euro centristas y blancas, que las mujeres negras, indígenas, con ciertas prácticas sexuales no tenían lugar y se inicia la disgregación, con apoyo de ideas posmodernas que facilitaron la fragmentación del movimiento que buscaba mejoras a la relación sexo-género en lo amplio, hacia todos, donde claro, entraban las minorías.

Y sucedió al revés, entramos al gobierno de las minorías refugiadas en sus propias ideas de género, dando lugar al “Generismo”. 

En los noventa, se inicia un pensamiento desestructurador; son los tiempos de las ideas Foucault quien pone en el centro la discusión sobre el poder, las ideas de opresión, igual Derrida cuyas ideas sobre la deconstrucción de los meta-relatos de la modernidad enfatiza las falsas promesas de progreso, y todo empiezan a cuestionarse, se da un quiebre y se carece de nuevas teorías, todo va quedando desestructurado, sin saber cómo reconstruirlo con la velocidad que se necesita.

Así, en este contexto de fracturas, el Feminismo Político ve cómo teorías empiezan a quedar marginadas ante la emergencia de los discursos de las mismas mujeres antes sin voz, quienes inician una oleada de críticas con el afán de desestructurador, y al dejar todo abierto, aquellos conceptos que organizaban se enfrentan a ideas que subvierten el orden y dan lugar a un nuevo enfoque que conviene a muchos desde adentro y desde afuera del feminismo político.  Se impone un nuevo modo de pensar, ya no será la relación sexo-género la que analice las estructuras que demuestren cómo el sexo masculino, se comporta frente al sexo femenino, ni se buscará más librar la batalla de la desigualdad de género cultural definido por el sexo.

No, la relación varón-mujer, sexo-género, se deconstruyen, y se da lugar a nuevas ideas que son acogidas por grupos minoritarios quienes se sienten abanderados y crecidos con estas nuevas ideas, sin darse cuenta de la destrucción del avance del Feminismo Político que tanto hizo por la desigualdad humana, se deja crecer el “Feminismo Sentido o Queer” y vemos inundarse nuestro mundo de ideas como:

  • que la dicotomía biológica entre varones y mujeres debe ser borrada en beneficio del género sentido;
  • que el binarismo varón/mujer, el binomio hetero/homo, no tiene por qué enfatizarse más.  Se dirá entonces que el género sentido, es mejor que la hegemonía heterosexual;
  • que el «sexo» no se otorga al nacer, sino que es una construcción de cada uno;
  • y que debe existir una definición plural del género para desbancar los estrechos márgenes que antes aportaba el género femenino y masculino.

Y ahora, estamos en esta "distopia"; vivimos en medio de paradojas, problemas, situaciones complejas que no sabemos como atender.  Ante la fractura conceptual de los últimos tiempos, donde todo se diluye, está la incapacidad de reelaborar nuestros pensamientos por el aumento de una información que desinforma, la influencia nociva de las redes, el énfasis en lo  emocional más que lo racional, todo está quedando en aire, suelto.

Así, nos vivimos una cotidianidad asaltada con este asunto del "generismo múltiple", nuestros hijos, que son parte de las tendencias de estos tiempos tan abiertos, se encuentran con estas ideas y son arrastrados y nosotros en nuestra ignorancia con ellos; así, una mañana nos levantamos y uno de nuestros hijos no puede decir “mamá, hoy me siento hombre o mujer” según sea el caso.  Esto sucede con niños, con adolescentes y vemos que existe una serie de campañas que nos imponen un “aceptación” que no entendemos. ¿Y la aceptaremos?

Igual vemos ideas flotando sobre el cuerpo, donde se argumenta que éste puede ser modificado a voluntad, un cuerpo de mujer sin pechos, hormonado para verse de formas que solo la persona puede imaginar en su “género sentido”, o podemos ver hombres sujetos a cirugías buscando parecer lo que en el ideal de sí mismo, no tiene tan claro.

Y estos cuerpos, vistos como herramientas, ¿acaso no son personas? Hemos crecido pensando que desde nacemos, nuestro cuerpo no sólo es cuerpo, materia, sino que es una persona que piensa, siente, desea, se busca, en el mismo cuerpo somos lo que llegaremos a ser ¿podemos decir ahora "soy sin este cuerpo"? ¿podemos separarnos de nuestro cuerpo y usarlo a ultranza, al antojo de hoy?

Ahora bien, ¿Qué está sucediendo en las escuelas? Si la familia ya está siendo cooptada por este “generismo sentido” ¿cómo se está recibiendo, percibiendo en las escuelas? ¿estamos pensando estos problemas a la hora de planear nuestras clases? ¿cuántos problemas de la subjetividad humana se está forjando y no lo sabemos? ¿acaso incidir en una subjetividad sana no entra en nuestro trabajo? ¿En qué problemas formativos estamos metidos los profesores y no lo sabemos?

No sé si describí el sentir que me provocó este libro.  Cada uno tendrá que leerlo. Yo me he quedado rebasada…

 



martes, 18 de junio de 2024

Malestamos. Cuando estar mal es un problema colectivo. Javier Padilla, Marta Carmona

 


Javier Padilla, Marta Carmona. Malestamos. Cuando estar mal es un problema colectivo. (Ensayo) Capitán Swing Libros, 2022. Edición Electrónica.

 

En este libro se nos invita a pensar en la calidad de vida de nuestra época, tiempo social que invade e induce a nuestros cuerpos a modos de ser, estar, pensar y hacer para que respondan a los dictados hegemónicos del mundo actual.  Aquí se plantea el problema de que el modo de vida imperante, en vez de impulsarnos hacia nuestro más excelso desarrollo, provoca en nosotros bloqueos, atrofias, desánimos, enfermedades que impiden el logro de una vida buena, de una vida con sentido, esperanzada y sobre todo, saludable para enfrentar la complejidad del día a día.

En este pequeño de libro se nos invita a pensar nuestros “Malestares”,  que según los autores, nos producen un estado de sufrimiento constante, sin cura que sobrellevamos a duras penas, pues nos levantamos cada mañana agotados, sin deseo de enfrentar las tareas propias de la vida, con la sospecha de que estamos enfermos de algo que no sabemos, pues no se trata de algo somático, localizable en el cuerpo, sino de un estado mental que nos lleva a producir pensamientos, sentimientos, emociones que nos inducen estados de malestar generalizado. 

En tal situación, se busca la ayuda psicológica, psiquiátrica, libros de autoayuda con el fin de superar esa situación agobiante de desesperanza, desgana, de derrota, sin sentido de la vida, y sin fuerzas, agotados de lidiar con uno mismo sin resultado, llega la medicación para el agotamiento, el insomnio, el dolor del cuerpo, el desvarío del alma que nos impide alcanzar armonía, tranquilidad, serenidad para pensar y resolver la vida.

“Malestamos”, es una palabra que se utiliza para reflexionar que esta situación extraña de sentirse fuera de sí mismo, sin energía, ni herramientas personales para enfrentar las complejidades de la vida, y vivir en una absoluta sensación de fragilidad que lleva a pensar en una anormalidad, como enfermedad mental llamada depresión, la ideación de la muerte, la perdida de uno mismo.  Y nos dice, como en esta situación empieza a crecer el número de profesionales de la salud, a hablarse más que nunca de enfermedades mentales, metiendo en este rango, ese malestar de la vida, al que no se le encuentra un diagnóstico adecuado, y al no existir, entra en esta categoría de enfermedades mentales.

Y la reflexión que se hace va en sentido contrario, pues este sentir, si bien se vive en lo privado, en el el propio cuerpo-mente, es totalmente subjetivo, no solo le pasa a una persona, sino que cada día aumenta esta sensación de malestar, que lleva a plantear  este “Malestamos” para darle un lugar y colocarlo como un problema de muchos, que exige más que una mirada individualizada (sin descartarla) una reflexión colectiva para comprender que nos pasa de alguna manera a todos los coexistentes de este momento social como consecuencias de una estructura y sentido de una realidad que produce individuos solos, explotados por un sistema económico exigente, separados por una estructura social que rompe los lazos humanos, que no atiende problemas estructurales y se va tornando sociedad con miles de logros materiales, pero va dejando olvidado el principal, el despliegue del potencial humano, que se trunca, se detiene y genera este malestar que no entendemos.

En el libro se revisa como algunas situaciones estructurales como productoras de este “Malestamos”,  por ejemplo las condiciones laborales cada vez más exigentes, extenuantes para lograr un estado económico que resuelva las necesidades dignas de vida; otra situación estresante, es el viejo problema problemas de la desigualdad entre hombres y mujeres en la convivencia laboral y social, donde las mujeres y hombres viven a su modos una situación de vida que estresa; otra, se debe a la tendencia cada desplegar estructuras que nos separan y  evitan la convivencia, y que se refleja hasta en las nuevos formas de construir viviendas, separando cada vez más las personas y otra más que se discute es la tendencia a llamar este a este malestar como un caso personal que provoca el aumento de casos de salud mental al no tener la manera de situar en el mundo esta situación de malestar que incapacita a muchos.

La sugerencia que se aporta gira en torno a reconocer que si bien, el malestar se vive subjetivamente, que cada quien lo enfrenta, necesita tornarse un problema de todo y plantearlo como un “estamos-mal” y, por tanto, exige la revisión de las políticas sociales y económicas que den lugar un entorno igualitario, solidario y atento al despliegue del potencial humano de cada quien. Y ahí queda, simple, no lo es.

Cuando leía, pensaba que este problema de la falta de piso parejo para el desarrollo de todos los integrantes del tiempo que se vive es histórico. La desigualdad social ha sido eterna, cada época ha tenido sus formas concretas de desigualdad, educativas, de género, laborales, políticas, etc., Es innegable que se ha avanzado en comodidades, que tenemos más cosas y que la vida resulta más fácil hoy que ayer, pero, la desigualdad no desaparece y esta situación genera problemas pues da lugar a injusticias, resentimiento, pasiones negativas en quienes no encuentran oportunidades para su pleno desarrollo.  Así, en tal desigualdad, la “enfermedad de las emociones” tiene la misma edad del ser humano.

En el libro no se detalla a fondo esta “enfermedad de las emociones” provocada por esa coexistencia desigual, en especial la de nuestro tiempo, la de nuestra generación, que nunca será la misma a las desigualdades de otros momentos de la historia. 

En esta generación, se nos ubica como “la generación de cristal”, cosa que en el libro pretende contradecirse al plantear que el malestar es colectivo, producto del mundo desigual que nos rodea, pero tengo mis dudas. Al no ahondar en la subjetividad peculiar de nuestros días, se niega que nosotros somos vulnerables, frágiles de un modo distinto a otras épocas.

Hoy,  no contamos con la fortaleza de un razón sentipensante que aporte conceptos fuertes que nos ordenen, vivimos en una fragmentación de ideas que han quedado sin validez ante el avance de la realidad y no hemos tenido la capacidad de construir ideas que nos aporten una regulación sin impedir el movimiento de lo diferente; hoy cada quien vive en sus pedazos de mundo, en tribus de ideas, en defensa de algo y lucha contra lo que no sea su verdad, por tanto, la desigualdad se ha disparado por todos lados, y nos ha vuelto portadores de una subjetividad más sentida que razonada, más frágil, debilitada, aferrada a dogmas más que una verdad que soporte la reflexión, y una verdad dogmática no se puede imponer a la cruda realidad  que a diario amenaza con derrumbar cualquier criterio fantasioso, pero emocionalmente fuerte y entonces, se sufre.

¿Será? No lo sé, pero si veo que nuestra generación vive un malestar extraño, y nos resulta complejo pensarlo y superarlo.  Hay que seguir hurgando, moviéndonos, fortaleciéndonos para alcanzar ese estado de animosidad, generosidad, tranquilidad que todos merecemos.  Todos, en el piso parejo siempre anhelado, necesario, que propicie en cada uno el reto de ser, quien necesita ser.   

 

miércoles, 12 de junio de 2024

Thibaut Meurisse. Détox de Dopamina: Una guía breve para eliminar distracciones y entrenar tu mente para hacer lo difícil.

 


Thibaut Meurisse. Détox de Dopamina: Una guía breve para eliminar distracciones y entrenar tu mente para hacer lo difícil. (Colección Productividad nº 1) 2020. Edición Electrónica.

No encuentra mejor manera de iniciar que  presentando el contenido de este pequeñísimo libro por parte del mismo autor:

En la Parte I. La dopamina y el papel que juega, explicaremos qué es realmente la dopamina y cómo funciona. Tras leer esta parte, entenderás por qué no puedes dejar de mirar tu teléfono móvil, por qué te cuesta alejarte de las redes sociales o por qué te enganchas a ver vídeos.

En la Parte II. El problema, veremos por qué la dopamina puede ser un problema en el mundo actual. En esta parte, descubrirás cómo tus transmisores de dopamina han sido secuestrados y por qué esto puede suponer un problema.

En la Parte III. Los beneficios de un détox, revisaremos todas las razones por las que un détox de dopamina puede ser útil. Te presentaré varios tipos diferentes de détox de dopamina y hablaremos sobre varios conceptos equivocados respecto a la dopamina.

En la Parte IV. Un método en tres pasos para un détox exitoso, explicaremos en detalle cómo puedes implementar un détox de dopamina efectivo en tres sencillos pasos.

En la Parte V. Hacer tu trabajo (y superar la procrastinación), nos centraremos en llevarte de vuelta al trabajo. En esta sección, aprenderás a planificar tu día de manera efectiva y a eliminar distracciones para ayudarte a mantener tu concentración.

Por último, en la Parte VI. Evitar la “recaída en la dopamina”, trabajaremos con algunas herramientas y técnicas sencillas para ayudarte a evitar el exceso de estímulos y a mantenerte centrado en tus tareas clave a largo plazo. (Paginas 7-8)

Dado lo que leí en éste y el otro llamado “Generación Dopamina” de Anna Lembke (que ya comenté en este Blog y me llevó a éste), la dopamina es un neurotransmisor entre las células nerviosas que nos aportan estados emocionales placenteros, excitantes, eufóricos; al segregar dopamina nuestro cerebro anticipa recompensas, por tanto, impulsa a realizar acciones para conseguir el estado de placer esperado, sin embargo, no dura para siempre, y obtenida la recompensa necesitamos más dopamina para repetir la experiencia excitante, lo que puede llevarnos al problema de necesitar más y más liberación de dopamina para llegar a la situación ansiada, y ya, en este punto, estamos en un problema adictivo.   

Como dice Anna Lembke, la necesidad de liberar de dopamina en forma anormal, es decir, utilizando estimulantes de cualquier tipo (drogas químicas, por ejemplo) puede llevar a estados de dolor, sufrimiento, pues siempre se querrá más y más dopamina para lograr el estado de placer buscado con la sobredosis mortal.

En este libro, también se habla de este neurotransmisor, pero como un factor desconcentrante y le llama “Détox de dopamina” a la desintoxicación de ese torrente de estímulos que hoy día nos rodean y activan la segregación de este neurotransmisor en forma anormal, al grado que nos secuestra y evita que nos concentremos en la realización de lo necesario que nos lleven a estados de bienestar, de convivencia, de salud mental, de una vida saludable y productiva.

En este libro se no explica que diariamente, desde que nos levantamos estamos en medio de una infinidad de estímulos provocadores de placer productores de dopamina y hace que nuestro cerebro nos diga que es bueno quedarnos ahí, en se placer, en la banalidad, en lo simple, en el sin esfuerzo, salvo claro, no sea para conseguir más placer. 

¿Qué cuales son esos estímulos? Por ejemplo, ahora lo más familiar es el abusivo de dispositivos como teléfonos móviles, tabletas que nos mantienen en al tanto en la diferentes redes y plataformas.  Nuestro celular ha pasado de una necesidad de comunicación, a una necesidad dopamínica, queremos sentir el placer de subir nuestras fotos, ver las de los otros, de contar los like que provoca; no leemos noticias con argumentos, no, preferimos noticias falsas, memes, las simplezas que se publican en los TikTok, ver las fotos de Instagram y así, simplemente divertirnos, pasarla bien en todo momento.

¿Se trata entonces de una necesidad de dopamina en aumento? ¿Es una adicción que distrae de lo verdaderamente necesario para una vida saludable y productiva?

Podemos hacer una larga lista de lo que nos ocupa hoy día, como los videojuegos, la pornografía, la comida, el juego, las apuestas, el sexo, el ejercicio, y más cosas que ni siquiera sospechamos (Anna Lembke describe algunas insospechadas por mí).

En este libro, se nos explica que estamos en medio de un sinfín de provocaciones dopamínicas que nos secuestran e impiden concentrarnos para realizar esas tareas de la vida diaria que nos aporten desarrollo, el logro de metas, superación personal, como lo queramos llamar, el caso es que entramos en procesos de postergación, todo lo vamos dejando para después del después, a lo cual el autor llama Procrastinación, esa tendencia cada vez más presente en nosotros de postergar, retrasar, posponer algo que se tiene que hacer y en vez de llevarla a cabo se opta por otras más sencillas que eviten el esfuerzo que exige la primera que dejamos en espera.  Siempre pensamos, que eso que se necesita hacer, se puede hacer más adelante, que puede esperar, y cuando ese momento llega es porque ya se debe responder, como sucede con una tarea al maestro, una orden de la madre con ese ahorita, ahoritita, etc., tan conocidos por nosotros.

¿Por qué esta tendencia a procrastinar en nosotros?, las causas son muchas y de tipo personal, propias de nuestras historias de vida, que van desde la capacidad de disciplina, valores, inseguridad, estado de salud, falta de sentido en la vida, un problema educativo, no lo sabemos, el caso es que lo que tenemos que hacer, lo vamos dejando para después del después hasta que llega el tiempo límite y ya no tenemos opción, y acorralados respondemos a las exigencias, y por tanto la respuesta no tiene la calidad ni solidez que podría.

Procrastinar es un grave problema, y en esta debilidad humana, nos están esperando esos estímulos que llenan ese tiempo donde nos refugiamos y hacemos algo que sea fácil, que nos agrade, por tanto, se propicia la generación de dopamina y secretada en nuestro cerebro, ahí queremos permanecer pase lo que pase.

Y vienen los problemas mayores ¿Cómo nos alejamos de las redes? ¿Cómo me alejo de los videojuegos? ¿cómo dejo de comer en exceso? ¿cómo dejo de asistir al casino? Y quién sabe de qué cosas más tenemos que alejarnos para dejar de procrastinar, tal vez, ver televisión todo el tiempo, es decir, hacer algo que deja de ser normal, que hacemos en exceso al grado de ocupar nuestro tiempo.

Entonces, viene la sugerencia por parte de nuestro autor, nos habla de la importancia de hacer un “Détox de Dopamina”, es decir, desintoxicarnos.  En el libro, nada extenso, no pasa de las 70 páginas, es como una manual, nos plantea algunas sugerencias, puede ser un détox de 24 horas, de 48 horas, o paulatino.  Un ejemplo:

Supongamos que tenemos una actitud adictiva a las noticias (mi caso), entonces, si estoy consciente de que mucho de mi tiempo se extravía en esta actividad y estoy dejando de leer, estoy procrastinando la actividad que me he propuesto, pero no es fácil, entonces hago otras que la postergan. Lo que debo hacer es un programa que me vayan alejando de esa anomalía (Détox paulatino, lento)

1.    Al despertar, no prender ningún dispositivo, elegir un horario para saber lo que pasa en el mundo, escuchar al programa que más aporte información, revisar los periódicos, comentar algo si se considera importante y cerrar todo. (No más de dos horas, comentar una noticia que me importa, lleva su tiempo) 

2.     Escuchar música el reto del tiempo, la que en ese momento apoye más.

3.     Tener un horario flexible donde se ordenen las cosas por hacer en la cotidianidad del día.

4.     Si algo es difícil ponerse retardadores al estímulo dopamínico, como dejar el celular apagado, la tableta en la otra pieza, ir por un vaso de agua cuando se siente el deseo de asomarse al Facebook en la computadora donde leo…cosas así, propias de nuestra creatividad y espacio.

5.     Al irse a la cama, en mi caso, leer un libro físico para evitar los dispositivos. Por cierto, estoy leyendo Baudolino de Umberto Eco, libro bello, bello.

 

Algo así podemos hacer a sugerencia de este autor.

El mensaje de fondo es comprender que algo estamos procrastinando por el exceso de estímulos que nos producen placer, reconocer qué es, y entonces, construirnos esos Détox de dopamina para recuperarnos, para hacer lo que se necesita hacer, cuando se necesita, ni más ni menos.